Marzo, 2026
El catálogo de la feria Ch.ACO no es únicamente una guía de navegación para el público. Es, ante todo, un dispositivo de memoria. Año a año, este registro reúne, a través de imágenes y textos, a las galerías, obras, artistas, proyectos y colectivos de arte que participan en cada edición, fijándolos en un formato en papel que permite su permanencia en el tiempo. En su versión número 16, el desafío de dar forma a ese archivo recayó en The Friendly Corp, consultora que asumió el diseño del catálogo entendiendo su doble condición: herramienta de uso inmediato y documento que perdura.
Para Valentina Aliaga, directora de arte de Friendly, la clave estuvo en pensar el catálogo desde una lógica que trascendiera lo meramente editorial. “La figura del almanaque fue un eje central que nos acompañó desde un principio”, explica, dando cuenta de una aproximación que se nutre de lenguajes asociados al archivo, la ficha y el registro. Esta idea se traduce en una propuesta visual basada en módulos y columnas, donde pequeñas unidades gráficas —cuadrados que aparecen y desaparecen— hacen visible la grilla, ordenando y guiando la lectura.
Lejos de tratarse de una estructura rígida, el sistema se expande. A partir de variaciones cromáticas y el uso de gradientes, el diseño introduce acentos que permiten representar la diversidad de la feria sin perder claridad. “La idea era lograr un equilibrio entre orden y diversidad, capaz de acompañar la manera en que el público se acerca a este catálogo, a la feria y, en definitiva, al arte”, explica Aliaga.
Pero más allá de lo formal, el catálogo también se posiciona en un territorio donde el diseño y el arte se intersectan. Desde Friendly, esta relación se entiende como un campo compartido, atravesado por problemáticas comunes, desde la materialidad, la tensión entre lo digital y lo analógico, y las narrativas que emergen de lo interdisciplinar. En este contexto, Valentina Aliaga explica que el diseño editorial no busca imponerse, sino generar una articulación.
“El rol del diseño no es competir con las obras”, señala Aliaga, “sino generar un soporte que las haga convivir de forma coherente”. Bajo esa premisa, la propuesta visual combina una grilla que remite a lo analógico con tramas y gradientes que introducen una lógica más flexible, cercana a lo digital. El resultado es un sistema que no solo organiza, sino que también traduce visualmente las tensiones contemporáneas del campo artístico.
Así, el catálogo de Ch.ACO 16 se instala como una extensión de la feria, un espacio donde el arte no solo se documenta, sino que encuentra otra forma de circulación. En un contexto donde lo efímero domina gran parte de la experiencia cultural, este tipo de publicaciones insiste en la permanencia, fijando en papel aquello que, de otro modo, quedaría disperso en la memoria de quienes lo recorrieron.
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Por Javiera Paz Fernández.
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