Ch.ACO

Ch.ACO 16: Diálogos internacionales entre coleccionismo y espacio público

La presencia de invitados internacionales en Ch.ACO 16 no solo amplía el alcance de la feria, sino que también tensiona y enriquece las formas en que el arte contemporáneo se piensa desde América Latina y hacia ella. En esta edición, dos figuras provenientes de contextos distintos —Perú y Dinamarca— proponen lecturas complementarias sobre el rol de las instituciones, las colecciones y el espacio público: Sharon Lerner y Jacob Fabricius.

Sharon Lerner, directora del Museo de Arte de Lima (MALI).

 
Coleccionismo institucional en América Latina 

Desde Lima, Sharon Lerner —directora del Museo de Arte de Lima (MALI)— sitúa el foco en el coleccionismo institucional como una herramienta crítica para la construcción de relatos. En contextos latinoamericanos, donde las historias del arte han solido inscribirse de maneras fragmentarias o mediadas por centros hegemónicos, advierte que “las historias siempre van a ser parciales… y el problema es tratar de que sean universales”. Frente a ello, el trabajo del museo no busca fijar jerarquías cerradas, sino articular “ejes temáticos” que permitan generar tensiones y lecturas situadas desde lo social, siempre atravesadas por la mirada de los artistas.

En ese sentido, las colecciones no solo registran el pasado, sino que también proyectan memoria hacia el futuro. Sharon Lerner subraya la responsabilidad de incorporar obras que, de no entrar en una colección institucional, “no estarían en ninguna colección. Entonces en ese caso sí es la memoria del futuro”. Esta dimensión implica, además, una revisión constante: procesos curatoriales y de archivo que vuelven sobre sus propios vacíos.

“Dentro de los procesos curatoriales trabajados en los museos, comienzas a formar una colección que dé cuenta de ciertos períodos que no están documentados, pero luego adviertes que no se habían contemplado ciertas perspectivas, como la de género, por ejemplo. Entonces vas hacia atrás y tratas de reconstruir y representar más… es una ida y vuelta, articulando nodos que complejizan esas narrativas. No se puede representar todo, pero lo importante es que sea una historia lo suficientemente rica y compleja”, explica la directora.

En el marco de la feria, su participación también pone en relieve el rol de estos encuentros como plataformas de articulación regional. Aunque el MALI no tiene como política habitual adquirir obras en ferias, Sharon Lernet señala que instancias como Ch.ACO abren posibilidades concretas de colaboración. “Las ferias son fundamentales”, afirma, destacando especialmente los fondos de contrapartida como mecanismos que incentivan la circulación de artistas y la conexión entre instituciones. Más allá de la compraventa, insiste, una feria activa un ecosistema: visitas a talleres, discusiones curatoriales, redes que se extienden más allá del evento.

Esa lógica se materializa en la reciente adquisición, por parte del MALI, de una obra clave del Colectivo de Acciones de Arte (CADA), surgido en Chile a comienzos de los 80 con acciones que hacían frente a la dictadura militar. En particular, el Museo de Arte de Lima adquirió la pieza Viuda, la cual dialoga con líneas centrales de la colección del museo —memoria, violencia política, arte conceptual— y establece puentes con otras obras ya presentes en el acervo.

Jacob Fabricius, curador de arte y director del Art Hub Copenhagen (Centro de Arte de Copenhague).

 

Arte en el espacio público

Desde Dinamarca, Jacob Fabricius —curador, director artístico y editor con base en ese país, actualmente director de Art Hub Copenhagen y Senior Curator en la New Carlsberg Foundation— propone un desplazamiento distinto, que es trasladar el arte desde la institución al espacio público. Su interés radica precisamente en la ausencia de mediaciones que caracterizan estos contextos. “Cuando vas a una institución, abres la puerta y tienes una especie de escudo que te dice que entraste al ‘mundo del arte’”, explica. En cambio, en el espacio público, esa preparación desaparece. “No te preparas para experimentar algo”, y es en esa irrupción donde reside su potencial.

Para Jacob Fabricius, este tipo de experiencias permite una relación más directa y menos codificada con las obras, desprovista de marcos explicativos previos: “no hay ‘etiquetas’… solo te reúnes con ellas”. Lejos de oponerse a la institución, su práctica propone expandir sus límites, explorando lo que ocurre cuando el arte se infiltra en lo cotidiano.

Esta aproximación se refleja en proyectos como A Real Danish Family, de la artista Gillian Wearing, que Fabricius impulsó durante su dirección en Kunsthal Aarhus. La iniciativa invitó a cientos de familias a participar en la construcción de un retrato colectivo que cuestiona qué entendemos hoy por “familia”, culminando en una escultura pública instalada en Copenhague. Al trasladar una tipología clásica —la escultura conmemorativa— hacia un proceso participativo y contemporáneo, el proyecto tensiona categorías como identidad, pertenencia y representación.

De manera similar, iniciativas como 24 Advertisements exploran la inserción del arte en circuitos no especializados, infiltrando revistas y espacios editoriales donde las obras se mimetizan con el entorno, desdibujando las fronteras entre arte, publicidad y vida cotidiana.

En conjunto, la presencia de Sharon Lerner y Jacob Fabricius en Ch.ACO 16 abre un campo de reflexión que va desde la construcción de memoria institucional hasta las posibilidades del arte en el espacio público. Dos aproximaciones distintas que, sin embargo, comparten una inquietud común: cómo generar nuevas formas de encuentro entre las obras, sus contextos y sus públicos, más allá de los límites tradicionales del arte contemporáneo.

                                                              

Entrevista por Javiera Paz Fernández.

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