Marzo, 2026
El artista chileno Norton Maza presentará su exposición “Inter-reality” en la 61° Bienal de Arte de Venecia, que se celebrará entre el 9 de mayo y el 22 de noviembre de 2026 en la ciudad italiana. La propuesta de Maza fue seleccionada para representar a Chile bajo la curatoría de Marisa Caichiolo y Dermis León, consolidando al artista como una de las voces fundamentales del arte contemporáneo nacional.
El proyecto Inter-reality se inscribe en una línea que Norton Maza ha desarrollado desde hace años a través de un arte que juega con la escala, la miniatura y la representación mediante el diorama —una escena tridimensional en miniatura, construida con detalle para recrear un espacio, un momento histórico o un paisaje, que combina lo artístico, lo narrativo y lo pedagógico— y que al mismo tiempo invita a la reflexión crítica sobre las estructuras de poder, la memoria y la desigualdad. Para él, el juego no es un recurso inocente, sino un vehículo para construir narrativas complejas y hacer visible lo invisible.
Como explica Maza: “El diorama es una forma de relatar la realidad. Incorporo un componente lúdico, pero también narrativo. Creo historias ficticias en las que, sin embargo, están presentes muchos de los elementos que hoy vemos en los hechos que ocurren a nivel global.”
Para la Bienal de Venecia, Norton Maza presentará “Inter-reality” para abordar lo que concibe como la condición del ser humano hoy: una persona que muchas veces ya no sabe cuál de todas las cosas que percibe o con las que convive es realmente cierta. “No sabemos si una noticia que vemos en la televisión es verdadera o falsa, o si aquello que escuchamos o leemos corresponde a la realidad. Es decir, mientras más tecnología tenemos, también aparece una mayor confusión interna. Nos enfrentamos a decisiones cada vez más complejas, precisamente porque vivimos en un entorno saturado de información”, explica el artista.
En ese sentido, la obra intenta abarcar esa condición de un ser humano que se encuentra desprevenido frente a la realidad, frente a lo que realmente es cierto. “Estamos rodeados de fake news y de múltiples elementos asociados a las nuevas tecnologías que, muchas veces, terminan alejándonos de nuestro entorno más directo”, añade Maza.
El diorama ha sido para Maza un instrumento ideal para plasmar su visión y reflexión sobre el mundo, porque le permite recrear realidades concretas y ficticias simultáneamente, condensando narrativas complejas en escenas que son a la vez lúdicas y críticas. Cada maqueta, cada construcción a escala, funciona como un micromundo que refleja tensiones sociales, políticas y personales, y al mismo tiempo como un espacio donde el espectador puede acercarse al conflicto en una escala personal y distante a la vez. Sobre este uso, el artista señala: “El diorama, antes que nada, para mí es un juego. Construyo historias, juego con ellas, desarrollo narrativas y recreo paisajes y mundos. Es casi como cuando uno ve una pintura clásica y la pone en movimiento. Yo la llevo al 3D. Esa magia me interesa sacarla adelante.”
En obras como “Del paisaje y sus reinos” (Museo de Arte Contemporáneo, Chile, 2013), Maza construye un búnker a escala 1:1 que contiene piezas escultóricas en resina y fibra de vidrio, así como objetos encontrados y reutilizados, para mostrar a un Cristo escondido en su búnker, armado con una pistola y usando un reloj Rolex, rodeado de botellas de vino vacías, líneas de cocaína, revistas de pornografía y cuadros de monjas masturbándose. La escena construye un Cristo que oculta sus pecados en su refugio, en un mundo a punto de ser destruido, sugiriendo que la religión en realidad no salva a nadie, menos en tiempos de profunda violencia. La obra parece ser, a la vez, una sátira crítica de la religión y del poder, mostrando cómo incluso lo divino puede quedar atrapado en la corrupción, el deseo y la violencia.
“En determinados períodos de mi trabajo he utilizado elementos religiosos. Pero lo que realmente me interesa es trabajar el tema del poder dentro de las instituciones. Ese ha sido un tema crucial para mí, porque muchas veces las instituciones han pasado a llevar a grandes masas de personas o a distintos grupos humanos”, afirma Maza sobre esta obra en particular.
Las críticas al poder y a la violencia estatal también aparecen en “Geografía del olvido” (Museo Musa, Guadalajara, 2028), donde Maza utiliza el diorama para representar una de las tragedias globales más fuertes de nuestro tiempo: la migración forzada. La maqueta recrea la experiencia de los migrantes que viajan en la “Bestia” en México, los africanos que intentan cruzar el Mediterráneo y quienes se enfrentan a barreras fronterizas en Europa. A través de la escala reducida y la mirada telescópica, la obra convierte cifras y estadísticas en un paisaje tangible de injusticia y vulnerabilidad, mostrando cómo el diorama puede transformar la percepción de lo que muchas veces permanece invisible.
El juego, los juguetes y la miniatura son también vehículos autobiográficos. En “La necesidad de jugar” (2023, Museo Taller, Santiago), Maza retoma su infancia en Cuba, donde la falta de recursos y la escasez generalizada lo impulsaron a crear sus propios juguetes con artefactos y residuos que encontraba en las calles y casas. Décadas después, volvió a reconstruir objetos dañados, restituyendo la capacidad de jugar y de inventar con lo que se tiene.
“Nunca dejé de jugar”, afirma Norton Maza. “Mi relación con los objetos y los juguetes es crucial, porque es una forma de cómo uno, jugando, puede ilustrar la realidad. Pasé muchos años estudiando, pero cuando salí de la escuela me costó mucho reiniciar una carrera artística. Entonces lo que hice, ya de adulto, fue volver a jugar, pero con mayor conocimiento técnico.”
La obra de Norton Maza propone un diálogo entre lo íntimo y lo colectivo, la memoria personal y la historia global. Sus dioramas, juguetes, instalaciones y objetos intervenidos no solo recrean mundos, sino que los interrogan, invitando al espectador a jugar y reflexionar al mismo tiempo, a contemplar la realidad desde la distancia de la miniatura y la cercanía de lo familiar. En la Bienal de Venecia, este enfoque promete situar a Chile en la conversación global del arte contemporáneo, con un proyecto que demuestra cómo el juego puede convertirse en un instrumento crítico para mostrar, cuestionar y comprender el mundo que habitamos.
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La participación de Chile en la 61.ª Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia es resultado de la colaboración interinstitucional entre el Ministerio de Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través de su Secretaría Ejecutiva de Artes Visuales, y el Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante la División de Culturas, Artes, Patrimonio y Diplomacia Pública (DIRAC), junto con la Embajada de Chile en Italia.
Más información: Instagram @nortonmaza | www.nortonmaza.com
Entrevista por Javiera Paz Fernández.
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