Mariano Sánchez

Universidad de Talca: un ejemplo de educación estética

La Universidad de Talca entiende la cultura como un recurso vivo para formar ciudadanía, integrando educación, creación y patrimonio. Sus centros de extensión, colecciones artísticas y el Parque de las Esculturas conforman un circuito cultural descentralizado y accesible, que conecta la historia del arte chileno con la experiencia cotidiana de sus públicos.

Gabriela Mistral advertía ya en 1941 sobre la importancia de las artes en la formación de una cultura verdaderamente viva, capaz de articular sensibilidad, conocimiento y experiencia espiritual. Frente a una educación reducida a nociones técnicas o científicas, la poeta insistía en que las artes no ocupan un lugar accesorio, sino estructural dentro de la vida colectiva, especialmente en el ámbito de lo popular. Pensar la cultura desde esa perspectiva supone comprenderla como un equilibrio complejo entre saber, creación y sentido, donde la educación estética no adorna la formación de un pueblo, sino que la vuelve posible. Desde ahí, la pregunta no es cuánto arte puede tolerar un proyecto educativo, sino qué lugar se le concede a la imaginación, a la forma y a la experiencia sensible en la construcción de una cultura compartida.

Esa exigencia mistraliana —dar a las artes un lugar decisivo en la vida común y en la formación— encuentra en la Universidad de Talca un correlato expreso: una institución pública que entiende la cultura como parte de su responsabilidad y la organiza como experiencia disponible, sostenida y compartida. No se trata de “ofrecer actividades” de manera episódica, sino de producir condiciones para que la sensibilidad se eduque por contacto: con salas, con escenas, con colecciones, con recorridos, con mediación y con presencia territorial. ¿Qué puede hacer una institución de regiones cuando asume que la educación estética no es un adorno, sino una manera de formar ciudadanía? La respuesta de UTalca ha sido crear una infraestructura cultural integral, que combina espacio, acervo y programación, y que articula experiencias locales con proyección nacional.

Centros de Extensión: cultura en red desde Maule hasta Santiago

La Universidad de Talca organiza su acción cultural mediante una red de Centros de Extensión y espacios asociados en distintas ciudades, con programación abierta y vocación pública. En Talca, esta red se expresa en dos sedes diferenciadas: el Centro de Extensión UTalca Talca, ubicado en 2 Norte 685, y la Galería de Arte NUGA, ubicada en la Casa Central UTalca, 1 Poniente 1141, frente a la Plaza de Armas.

En el centro de la ciudad, el Centro de Extensión UTalca Talca concentra una parte importante de la cartelera pública, con infraestructura para artes visuales y artes escénicas. Allí se ubica el Teatro Abate Molina, así como tres salas para exposiciones temporales, lo que permite sostener una programación regular de arte, teatro, cine y actividades de mediación vinculadas a extensión. Este espacio funciona como un nodo donde convergen la formación artística, la experimentación escénica y la interacción con la comunidad, reflejando la visión de Mistral de un arte al servicio del pueblo.

 

 

A pocas cuadras, la Galería de Arte NUGA funciona como un espacio propio dentro de la Casa Central, con énfasis en exhibición y mediación cultural. NUGA se vincula a la presentación de dos acervos permanentes: Pérez-Stephens, centrado en pintura chilena moderna, y Shaw-Zegers, dedicado a textiles del mundo. La galería ofrece a los visitantes la posibilidad de recorrer la historia del arte chileno y las manifestaciones culturales de otras latitudes, estableciendo un diálogo entre tradición, innovación y patrimonio compartido.

La presencia cultural de la universidad se extiende también a otras ciudades de la región. En Curicó, UTalca inauguró el Centro de Extensión Cultural Curicó, ubicado cerca de la plaza principal. Esta sede se ha posicionado como uno de los principales polos culturales curicanos, con una cartelera activa que incluye obras de teatro, recitales musicales, intervenciones poéticas y talleres abiertos a la comunidad. Además, en sus salas se presentan exposiciones de artistas visuales consagrados, junto a itinerancias de obras pertenecientes a la Colección de Arte UTalca, permitiendo que el acervo universitario circule fuera de Talca y dialogue con audiencias locales.

Más al sur, en la ciudad de Linares, UTalca habilitó recientemente una sala de exhibición de arte en el Campus Linares, gracias a una alianza entre la Facultad de Ciencias de la Educación y la dirección de Extensión Cultural-Artística. Este espacio expositivo tiene la misión de acercar a la comunidad local las obras de la Colección de Arte UTalca, rotando piezas del patrimonio pictórico universitario. Con ello, la universidad provee a Linares —ciudad con menor infraestructura cultural— un punto de contacto permanente con las artes visuales, reforzando el compromiso de descentralización cultural en el Maule sur.

Finalmente, la UTalca ha proyectado su acción cultural hacia la capital del país. En Santiago, opera el Centro de Extensión Cultural Santiago UTalca, situado en la comuna de Providencia, en calle Quebec 415. Desde esta céntrica casa, la universidad difunde el trabajo de grandes exponentes de la plástica nacional y exhibe selecciones de su colección de arte para el público metropolitano. Inaugurado en la década de 2010, este centro ha puesto a disposición del público obras de artistas chilenos reconocidos internacionalmente, así como propuestas vanguardistas emergentes. De esta manera, UTalca proyecta su quehacer más allá de la región, participando en los circuitos culturales santiaguinos y visibilizando el arte chileno con sello académico.

 

Parque de Esculturas de la Universidad de Talca.

 
Parque de las Esculturas: museo al aire libre y orgullo maulino

Uno de los hitos más visibles del compromiso artístico de UTalca es su Parque de las Esculturas, un museo al aire libre emplazado en el Campus Lircay (Talca) que reúne a destacados escultores chilenos de la segunda mitad del siglo XX. Este parque escultórico, único en su tipo dentro de un campus universitario chileno, nació en 1995 con la instalación de Trueno, monumental escultura de Sergio Castillo, Premio Nacional de Artes 1997. La pieza —10 metros de altura y cerca de 10 toneladas de hierro forjado— evoca la fuerza de un rayo cayendo sobre la tierra y se convirtió en símbolo tanto de la universidad como de la ciudad.

Desde entonces, el parque ha crecido hasta albergar más de 30 obras monumentales de autores clásicos y contemporáneos, incluyendo numerosos Premios Nacionales de Arte: Marta Colvin, Lily Garafulic, Raúl Valdivieso, Federico Assler, Francisco Gazitúa, Aura Castro, Osvaldo Peña, Matías Vial, Isabel Sotomayor, José Vicente Gajardo, Mario Irarrázabal, Francisca Cerda, Marcela Correa, Alicia Larraín, Cristián Salineros y Waldemar Otto. Las esculturas abarcan un amplio rango de estéticas y materiales —metal, piedra, hormigón y madera— con tamaños que van de 2,5 a 10 metros, distribuidas en 25.000 m² de áreas verdes, transformando el recorrido cotidiano del campus en una experiencia estética y educativa.

Entre las piezas más icónicas destaca Alas al viento, de Marta Colvin (Premio Nacional de Arte 1970), tallada en piedra andesita de 1,2 metros de altura, inspirada en las fuerzas telúricas de los Andes. Lily Garafulic está representada con Torso (mármol) y Encadenamiento (travertino), obras legadas en 2015. De Francisco Gazitúa puede verse Sauce del Maule, y Mario Irarrázabal está presente con El Beso, un conjunto escultórico en hierro que muestra dos rostros fundidos en abrazo. Waldemar Otto aporta El Paso del Ángel (madera), Marcela Correa Sepultado en el silencio (piedra granítica) y Osvaldo Peña Todos los días (hierro oxidado). Hacia 2020, el parque sumaba 34 obras, consolidándose como un museo de escultura a cielo abierto.

En 2010, el parque incorporó el Friso Cinético de Matilde Pérez (1916-2014), pionera del arte cinético en Chile. Originalmente creado en 1982 y emplazado en el centro comercial Apumanque de Santiago, fue trasladado a Talca tras su remodelación en 2007 y reinstalado en 2010 con restauración lumínica. Compuesto por 39 placas de acero pintado y 70 metros de largo, este mural-escultura incorpora luces que se encienden secuencialmente, generando un efecto dinámico que integra arte, tecnología y espacio social.

El Parque de las Esculturas, junto a la Sala Lily Garafulic y la Galería de Esculturas en Pequeño Formato, conforma el Museo Nacional de la Escultura UTalca, consolidando su prestigio y vocación de abrir el patrimonio artístico a la comunidad. El rector Carlos Torres Fuchslocher, en 2025, destacó que “vivir en un entorno dinámico en materia cultural enriquece nuestra vida universitaria y nos proyecta; es indiscutible el prestigio que tiene la UTalca en difusión y aporte al patrimonio cultural nacional”.

Fotografías de la Colección Pérez-Stephens y la Colección Shaw-Zegers: textiles del mundo, respectivamente.

 
Colecciones artísticas: custodias, comodatos y legados en manos de UTalca

En paralelo a la creación de espacios, la Universidad de Talca ha reunido y administra importantes colecciones de arte que enriquecen su patrimonio cultural y benefician al público. Un rasgo distintivo es que varias de estas colecciones provienen de comodatos, donaciones o legados de terceros, confiados a UTalca por su capacidad de preservación y difusión. Cada colección tiene su historia particular, su relevancia y su estatus jurídico claro, configurando un panorama diverso y representativo del arte chileno y global.

Colección Pérez-Stephens

En el primer piso de la Galería NUGA en Talca se exhibe de forma permanente la Colección Pérez-Stephens, integrada por más de 270 obras de arte chileno moderno. Esta colección perteneció originalmente al ex rector de la Universidad de Chile Víctor Pérez Vera y su esposa Carmen Stephens, quienes durante décadas reunieron pinturas y dibujos de los más destacados exponentes del siglo XX, incluyendo numerosos Premios Nacionales. Motivados por la convicción de que el arte debía estar al servicio de la ciudadanía, entregaron la colección en comodato a UTalca en 2014, bajo el lema El arte, un bien público.

Gracias a este comodato, la Galería NUGA alberga la totalidad de las piezas, manteniéndolas accesibles con entrada liberada. La colección incluye nombres fundamentales de la pintura chilena como Guillermo Núñez, Arturo Gordon, Pablo Burchard, Pedro Lira, Juan Francisco González, Alberto Valenzuela Llanos, Nemesio Antúnez, Roser Bru, Mario Carreño y José Balmes, abarcando desde paisajes y retratos del 1900 hasta abstracciones del siglo XX. La universidad ha invertido en iluminación museográfica, seguridad y programas educativos para darle vida a estas obras, cumpliendo la misión de convertir un patrimonio privado en recurso cultural colectivo. En 2024, UTalca lanzó la segunda edición del libro-catálogo de la colección, disponible para descarga gratuita, incorporando nuevas obras aportadas recientemente por los donantes.

Legado escultórico de Lily Garafulic

Otra colección bajo custodia de UTalca es el conjunto de 67 esculturas que Lily Garafulic (1914-2012), Premio Nacional de Arte 1995, donó en vida a la universidad. Ex directora del Museo de Bellas Artes, Garafulic decidió legar la mayor parte de su obra personal a UTalca, con el objetivo de garantizar su preservación y difusión. En julio de 2015, la universidad inauguró la Sala Lily Garafulic en el Edificio Bicentenario del Campus Lircay, reuniendo esculturas en materiales como granito, terracota, mármol, piedra volcánica y bronce, abarcando desde figuraciones clásicas hasta exploraciones abstractas tardías.

Piezas icónicas incluyen Lunar (talla en piedra), Formas (escultura modular) y una serie de retratos y bustos. El rector de entonces, Álvaro Rojas, destacó que la sala representaba “un homenaje de la Universidad a una mujer visionaria, adelantada a su época, quien buscó permanentemente nuevos lenguajes en la escultura”. La colección ha servido de apoyo académico a estudiantes de diseño y arquitectura y ha itinerado a exposiciones temporales en Santiago, como en 2016 durante el centenario de Garafulic en el Museo Nacional de Bellas Artes.

Colección Pedro Olmos y Emma Jauch

La Universidad de Talca también custodia obras de Pedro Olmos Muñoz (1911-1991) y su esposa, la poeta Emma Jauch. Olmos, originario de Valparaíso, se estableció en la Región del Maule en 1958 y desarrolló una obra pictórica centrada en paisajes rurales y tradiciones locales. Donó a UTalca un conjunto de pinturas, cuyo número exacto no se ha publicado, que retratan escenas del campo maulino, viñedos, huasos y rincones de Talca. Estas obras se exhiben permanentemente en la exposición El color de la chilenidad, en el piso -1 de NUGA.

Emma Jauch, además de poeta, fue pintora naïf y habría legado cuadros y manuscritos, conformando un binomio de arte y literatura que enriquece el patrimonio universitario. Las obras de Olmos han itinerado por los centros de extensión de Curicó y Linares, llevando la paleta del Maule a públicos regionales, reforzando la misión de UTalca de vincular patrimonio, comunidad y educación.

Colección Shaw-Zegers: textiles del mundo

El núcleo del quehacer patrimonial de UTalca en los últimos años es la Colección de Textiles del Mundo Shaw-Zegers, donada en 2018 por Edward Shaw, coleccionista estadounidense radicado en Chile, y Bernardita Zegers, artista visual chilena. La colección comprende alrededor de 600 piezas textiles —tapices, vestimentas, bordados, tejidos utilitarios, paneles ceremoniales— y objetos rituales asociados, provenientes de Asia, África y América, además de 8.000 a 10.000 libros de su biblioteca personal sobre arte, política y sociedad latinoamericana.

UTalca acondicionó un espacio físico adecuado en el nivel subterráneo de la Galería NUGA, con control ambiental para preservar fibras vegetales, lanas tinturadas y seda. La curaduría estuvo a cargo de Carlota Du Pontavice, diseñadora textil francesa residente en Chile, quien catalogó, identificó procedencias y documentó técnicas y materiales de cada pieza.

En noviembre de 2018, se inauguró la primera exposición, Tejiendo la integración, con más de cien piezas de Asia, África, América Central y del Sur. Durante 2019 y 2020 se documentó la colección en profundidad, registrando anécdotas de adquisición y consultando expertas externas, como la antropóloga textil Victoria Ramirez. Durante la pandemia de COVID-19, UTalca mantuvo la mediación mediante contenidos virtuales: videos educativos, recorridos 360° y charlas online.

La primera itinerancia de la colección se realizó en 2025, en el Centro Cultural La Moneda (CCLM), como parte de la Segunda Bienal de Arte Textil (BAT), con la exposición Abolir el desierto, curada por Matías Allende Contador, mostrando 25 piezas africanas del acervo Shaw-Zegers. La directora del CCLM, Regina Rodríguez, destacó la relevancia del textil como lenguaje común y la preservación del patrimonio inmaterial como memoria colectiva. La presidenta de la Fundación BAT, Piedad Aguilar, subrayó que la Bienal constituía un espacio donde distintas expresiones artísticas dialogan, y UTalca aportó con su colección al objetivo de descentralización cultural.

Bernardita Zegers expresó su emoción por la itinerancia: “Siempre nos proyectamos hacia la difusión, de que estos textiles no quedaran encapsulados. El que hoy se presenten en un espacio como La Moneda y en la Bienal es absolutamente increíble. Así lo pensamos: desde UTalca, una institución pública y lejos de la capital, podían llegar a todas las personas”. La colección continúa exhibiéndose permanentemente en NUGA, con salas rotativas y programas educativos, visitas guiadas, talleres y charlas interculturales, promoviendo la investigación, educación y diálogo cultural.

Colecciones vivas y patrimonio compartido

Las colecciones en manos de UTalca no son estáticas: son vivas, orgánicas y en constante diálogo con estudiantes, investigadores, público general y comunidades locales e internacionales. Como señaló Carlota Du Pontavice, mirar un textil como documento sensible, con capas de técnica, uso, circulación y memoria, permite generar preguntas y aprendizajes. Esta filosofía se aplica a todas las colecciones: Pérez-Stephens, Lily Garafulic, Pedro Olmos y Shaw-Zegers.

El patrimonio artístico universitario es así un recurso educativo, cultural y social que fortalece la misión de UTalca de democratizar el acceso a las artes, descentralizar la cultura y ofrecer experiencias estéticas integrales. La invitación es acercarse a estas colecciones con tiempo y atención: recorrer salas, consultar catálogos, observar y dialogar con cada pieza, descubriendo la riqueza de historias, técnicas, contextos y relaciones que conforman el patrimonio de la universidad.

Por todo esto, la acción cultural de UTalca constituye un modelo ejemplar de universidad pública regional que integra formación, patrimonio, educación estética y mediación social. La institución encarna la visión de Gabriela Mistral: las artes no son un adorno, sino un elemento estructural de la vida común y la construcción de ciudadanía, capaz de educar la sensibilidad, expandir la imaginación y generar sentido compartido. La combinación de espacios, acervos, itinerancias y mediación convierte al Maule en un territorio de encuentro cultural, donde el arte se vive, se estudia y se comparte, transformando la experiencia universitaria y la vida de la comunidad regional.

 

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Por Mariano Sánchez González.

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