Bárbara Barreda

NUEVA QUINCHA

¿Y si se cruzaran las posibilidades que ofrece el diseño digital generativo con técnicas vernáculas identitarias como la quincha para generar nuevas expresiones arquitectónicas contemporáneas? 

A diferencia de las narrativas modernas, que tendieron a separar y abstraer, la arquitectura preindustrializada mantenía una relación directa con materia, territorio y cultura. Kenneth Frampton, al hablar de una cultura tectónica, subraya la necesidad de restituir esa dimensión donde técnica y contexto son inseparables. En Chile, ello se expresa en sistemas como la quincha o la construcción vernácula en madera, donde la arquitectura nunca fue un objeto aislado, sino un tejido vivo entre lo humano y lo no humano. 

Releer estas técnicas constructivas en la actual crisis ambiental y social no supone nostalgia, sino una voluntad crítica que invita a preguntarnos como repensar técnicas vernáculas no solo como un rescate, sino una oportunidad para reformular la disciplina desde la intersección entre tradición y contemporaneidad, revalorizando prácticas identitarias, locales accesibles y sustentables.

El uso de la tierra como práctica constructiva milenaria fue interrumpida hace unas décadas en que la industrialización impuso materiales foráneos. La quincha, presente en Chile y Latinoamérica antes de la Colonia, evidenciaba un modo de habitar y construir en que la tierra dialogaba con especies vegetales locales. Durante la Colonia, la influencia europea y el crecimiento urbano adoptó la construcción con tierra desde el adobe y el tapial, pero los terremotos revelaron su fragilidad sísmica. En el siglo XIX tomaron protagonismo técnicas mixtas como el adobillo, cuya resiliencia en el terremoto de 1906 demostró la pertinencia de combinar tierra y madera.

El siglo XX trajo el movimiento moderno y con él hormigón, acero y estandarización, que promovieron el abandono de sistemas artesanales y oficios. Sin embargo, hacia fines de siglo las técnicas en tierra reaparecieron como alternativa vigente: económica, térmicamente eficiente y de bajo impacto ambiental. Si bien la arquitectura chilena contemporánea ha incorporado la quincha en algunos proyectos, su potencial arquitectónico y espacial permanece inexplorado.

En paralelo, la disciplina ha abierto un debate global en torno al diseño generativo, que incorpora la computación como herramienta de proyecto y fabricación, redefiniendo procesos de diseño y materialización. En Chile, este paradigma podría comenzar a conectar con propuestas que buscan articular lo digital con la cultura y el territorio. Su atractivo no radica únicamente en lo estético, sino en la capacidad de integrar geometría, estructura y materialidad en sistemas coherentes de potencial transformador.

El pensamiento generativo ofrece la posibilidad de repensar y optimizar las geometrías y relaciones materiales que dieron forma a la quincha: el entramado de madera resistente a sismos y la plasticidad del barro húmedo sugieren sistemas donde muros y cubiertas conformen envolventes continuas, eficientes y energéticamente coherentes. No se trata de replicar el pasado, sino de proyectar futuros donde tradición y vanguardia se reconozcan y potencien, capaz de responder a las urgencias ecológicas y sociales del habitar contemporáneo. 

QUINCHA HOUSE: Bárbara Barreda y Felipe Sepúlveda.

 

Junto al arquitecto Felipe Sepúlveda desarrollamos QUINCHA HOUSE, un sistema que replantea la quincha desde una mirada contemporánea, explorando su dimensión constructiva, formal y espacial. El proyecto utiliza la tierra del propio terreno para conformar muros, bóvedas y revestimientos cerámicos, proponiendo una arquitectura enraizada en el lugar y de bajo impacto ambiental.

El sistema se organiza mediante muros de quincha intersectados por curvas que aseguran continuidad espacial e integridad estructural. Las cubiertas, concebidas como bóvedas, explotan la plasticidad de la tierra para generar estructuras eficientes y livianas. La envolvente exterior, resuelta con enchape cerámico, asegura impermeabilidad y control de aguas lluvias. Su desarrollo contó con la colaboración de Camilo Giribás, especialista en construcción en tierra, y del ingeniero estructural Guillermo Astorga.

Actualmente, gracias al financiamiento de un Fondart Nacional de Investigación en Arquitectura, adjudicado con el proyecto Diseño Generativo de Sistemas Arquitectónicos en Quincha, estamos optimizando el sistema en sus dimensiones constructiva y económica mediante simulaciones digitales y la fabricación de un prototipo físico a escala 1:1. Este permitirá validar y demostrar su definición técnica y constructiva, con miras a su implementación masiva en diversos proyectos de vivienda. 

Por otra parte, en colaboración con estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Gabriela Mistral y el Magíster en Arquitectura de la Universidad del Desarrollo, estamos explorando el potencial geométrico y espacial de sistemas constructivos en tierra asociados a fibras naturales, con el propósito de proyectar oportunidades contemporáneas para el uso de la quincha en arquitectura.

QUINCHA HOUSE: Bárbara Barreda y Felipe Sepúlveda.

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Sobre Bárbara Barreda

Directora Escuela Arquitectura Universidad Gabriela Mistral. 

Arquitecta, UDD, 2006. MArch. Emergent Technologies and Design, Architectural Association, 2011.  

Fundadora BASE studio, y Bárbara Barreda Arquitectura, desde donde desarrolla proyectos como arquitecta independiente. Docente Magíster en Arquitectura de la PUC. Ha sido profesora en UAI, UNAB, UDD, Architectural Association (Londres), Rice University (Houston, USA).

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