Ch.ACO

Sin límites

Quién diría que hubo una edición de la feria en que el arte nos llevó de la nieve al desierto, del bosque a un conversatorio, y de ahí, sin siquiera despeinarnos, a recorrer galerías de distintas partes del mundo. Todo a bordo de un globo aerostático, que permitía a las visitas de Ch.ACO navegar por este nuevo formato digital. 

En 2019, a tan solo unos días de la decimosegunda edición del evento, Ch.ACO se pospuso hasta marzo frente a las protestas y las demandas del estallido social. En marzo de 2020, el mundo completo se paralizó y Ch.ACO-12 también. En medio de una pandemia que impedía realizar convocatorias masivas, la feria debía adaptarse a una nueva realidad. Una pregunta casual cambió lo que sería el destino de esta historia: Si se pueden hacer congresos de medicina virtuales, ¿por qué no hacer Ch.ACO en línea?

Para quienes no navegaron en la plataforma virtual en noviembre de 2021, los arquitectos chilenos radicados en Uruguay, Nicolás Valdés y Constanza Hagemann, de la firma ValdesHagemann, dieron forma al encargo de la directora de la feria, Elodie Fulton y el diseñador Matías Iglesis. El sitio web permitía recorrer distintos espacios, ver los 32 stands con más de 200 artistas y asistir a los conversatorios de los distintos agentes del mundo del arte. Ch.ACO estaba disponible en todos lados, a cualquier hora, sin barreras físicas, sin un territorio, sin límites

 

Según Valdés, la arquitectura tiende a construirse desde el espacio, por lo que pensar y ejecutar desde cero, en un territorio sin límites era un nuevo desafío en su trayectoria. Por otro lado, para Hagemann, haber efectuado estos mundos utópicos fue una experiencia altamente enriquecedora

Como cocinar sin receta, Valdés y Hagemann respondieron a la encrucijada del momento: construir una feria con la imaginación como único suelo firme

Croquis de ValdesHagemann (2021).

 

Punto de partida

Había una idea clara: comenzar desde la Exposición Universal de 1900 en el Grand Palais. Los globos aerostáticos gigantes que flotaban en medio del recinto ubicado en los Campos Elíseos dieron forma al vehículo que transportó a los visitantes de la feria. Asimismo, hubo cierta influencia en las ruinas, en el abandono y en el logo que daba cierta estructura a la geometría del espacio

Ch.ACO: ¿Hubo referencias o influencias que los ayudaran a imaginar esta versión?

Constanza Hagemann: Nosotros partimos sabiendo cuál era el encargo: crear rutas virtuales que permitieran guiar al espectador de un lugar a otro dentro de la feria. Teníamos claro el organigrama, la estructura y los hitos que debían ocurrir, pero el desafío era cómo ordenar todo eso en un espacio digital. Al inicio pensamos en construir un mundo tridimensional donde los visitantes pudieran desplazarse de un punto a otro. Empezamos a mirar referencias de ruinas o espacios abandonados, lugares no del todo consolidados en los que la naturaleza se mezcla con restos de estructuras. Desde ahí surgió la idea de situar los distintos escenarios en entornos naturales. Trabajamos cuatro paisajes —desierto, bosque, nieve y agua— y, para incorporar un elemento construido dentro de estos ambientes, decidimos tridimensionar la propia palabra “Ch.ACO”. Las letras, por su forma, permitían convertirse en bloques o pequeñas edificaciones. Esa extrusión tipográfica se transformó en el eje para jugar con volúmenes y recorridos dentro de este mundo virtual.

Croquis y pruebas de ValdesHagemann (2021).

 

Ch.ACO: ¿Y qué los inspiró a vincular el arte con el territorio de esa manera? Y también, ¿cómo fue el proceso de diseñar estos recorridos digitales? 

Nicolás Valdés: El proceso partió con un análisis largo. En ese momento nos inspiramos en un artista —ahora no recuerdo el nombre— que hacía fotomontajes de edificios utópicos e improbables en Instagram, una especie de precursor de la inteligencia artificial. Sus obras planteaban construcciones infinitas, antigravitacionales, imposibles pero fascinantes de recorrer. Inicialmente exploramos esa idea del “objeto improbable”. Pero en un punto, junto a Constanza, nos preguntamos: ¿por qué no pensar en un contexto improbable para Ch.ACO? Si la feria iba a existir en un entorno digital, ¿por qué no situarla en un ambiente que jamás sería posible en la realidad? 

Esa búsqueda los llevó a mirar el territorio desde su origen más profundo: pensar en los suelos, los climas y los paisajes esenciales que sostienen Chile. Así apareció el bosque, el desierto y el hielo como escenarios posibles, y sobre ellos se instaló Ch.ACO. Un gesto que dialoga con la relación entre la feria y su contexto, incluso cuando ese contexto es completamente virtual. 

Ch.ACO: Y dentro de esa misma idea, como el entorno virtual, ¿cómo buscaron mantener la sensación de recorrido y de descubrimiento propia de una feria presencial? 

CH: Dentro del entorno virtual necesitábamos un elemento que marcara la entrada, una especie de portada que diera la sensación de base o plataforma desde la cual comenzar el recorrido. Ese paisaje tridimensional debía funcionar como telón de fondo, pero también como la transición hacia espacios más interiores, hasta llegar finalmente a las salas donde se exhibía cada muestra. Para reforzar esa idea de recorrido y descubrimiento, incorporamos un globo aerostático. A través de él —y de otros elementos que “volaban” dentro de estos paisajes— el visitante podía desplazarse y acceder a los distintos lugares de la feria. Ese fue el recurso que nos permitió articular los múltiples espacios que necesitábamos conectar.

Para Valdés, la apuesta de Fulton por levantar una feria digital en plena pandemia fue visionaria, especialmente considerando el desarrollo posterior de la inteligencia artificial. Si hoy basta un par de comandos para inventar universos enteros, en ese momento el ejercicio fue pionero: “hoy, con un par de inputs, podrías generar mundos infinitos, pero en ese momento lo que hicimos fue algo basal”.

El Lissitzky, Cloud Iron. Wolkenbügel, 1925.

Plataforma digital de Ch.ACO-12, Sin Límites. 2021.

 

Modus Operandi 

“¿Cómo diferenciar esta plataforma de una página web?”, fue una pregunta que estuvo muy presente en el proceso. Si bien sabían que la estructura académica de una página web con pestañas que se despliegan, se abren y se cierran funcionaba. La idea era ir más allá. Mantener la sensación de estar en una feria y mantener el encuentro improbable que siempre se ha propiciado en este espacio

Ch.ACO: ¿Qué rol jugó la arquitectura en un proyecto que no tenía un espacio construido sino uno completamente digital? 

NV: En un proyecto completamente digital, la arquitectura operó principalmente como sistema de organización. Aunque no había un espacio físico que medir, sí era necesario estructurar una secuencia de escenas, con orden, cronología y jerarquía. Ese fue el “master plan”: un organigrama propio de una página web, pensado con ese modus operandi para construir un recorrido virtual donde cada estación revelara algo nuevo. Tomamos la lógica de diseñar un edificio —programas, relaciones, espacios— y la ampliamos a la escala de una feria, organizada casi como una planilla de puntos, espacios, subespacios, mundos, submundos, lugares, jerarquías, encuentros y subencuentros.

Asimismo, la arquitecta explica que no querían que fuese un folleto, sino realmente una experiencia. Habitar el auditorio y sentirse –realmente– en uno. Pasear por las galerías y que hubiese un recorrido, más allá de apretar links y ver imágenes, crear un espacio en que se mantuviese la esencia de una feria presencial. 

“Sin Límites” fue, en palabras de Nicolás, una invitación a experimentar: “nos sacó de lo conocido, de lo que teníamos certeza y de lo que nos daba seguridad”. Y esa frase no es menor. Simbólicamente, esa edición ocurrió en un momento en que todo parecía haberse desanclado; nada se sentía estable y daba la impresión de que el mundo no volvería a ser lo que había sido. La feria, de algún modo, reflejó ese estado: una experiencia que se alejaba de lo familiar para abrirse a un territorio completamente nuevo. Sin límites

Exposición Universal de París. Grand Palais, 1900.

 

*Entrevista realizada por Diego Chicano

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Sobre Constanza Hagemann y Nicolás Valdés

Constanza Hagemann y Nicolás Valdés son dos arquitectos chilenos radicados en Uruguay y fundadores de la firma ValdesHagemann. Han desarrollado proyectos como Edificio Riesco Leguia, Casa Canela en Agua Dulce, y actualmente son parte de los arquitectos del Nuevo Museo de Santiago, NuMu. 

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