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Hernán Garfias: diseñarlo todo

Representante de una forma de entender el diseño que no se restringe a los límites de la disciplina, su labor ha transitado desde la política hacia la academia, y desde el diseño hacia la arquitectura y el arte contemporáneo, con una fluidez que le ha permitido liderar innumerables iniciativas, sin abandonar nunca las raíces que lo vinculan a su oficio principal.

Ernesto Ottone. Sello de Excelencia en Diseño: Hernán Garfias. 2015. 

A fines de los sesenta, con el pelo hasta los hombros y unos pantalones acampanados, Hernán Garfias (72), caminaba por las calles de Providencia. Como cualquier viñamarino que deambula por la capital, se perdió entre medio de los negocios que había en la zona. Fue en la recién inaugurada Galería Drugstore que quedó asombrado frente a una serie de pósters que ofrecía un señor de barba.

–¿Te gusta ese?

–Sí, mucho.

–¿Sabes de quién es?

–Sí, de Nemesio Antúnez, hay un cuadro de él en mi casa. 

–¿Cuánto cuesta este?

–Diez mil pesos. 

Le invadió una especie de frustración al darse cuenta de que carecía de ahorros para comprar esa obra que parecía una azotea con una cancha de fútbol azul encima de ella. El vendedor le dijo que volviera cuando tuviera el dinero, que no importaba la demora, ya que él le guardaría el cuadro. 

Diez meses después, Garfias volvió con los diez mil pesos para comprar lo que sería el principio de su colección. Sin tener claro que en el futuro sería uno de los personajes que marca la dirección para aquellos que quieren empezar a comprar arte. Tras volver a su casa con su nueva adquisición, su madre le dijo: “Hernancito, eres un loco” y su padre se enorgulleció enormemente por su visión a futuro. No sería la última vez que lo cuestionarían –o felicitarían– por sus decisiones.

Colección Hernán Garfias, fotografía por Bruno Vidal.

 

HERNÁN GARFIAS: Bueno, así partí y nunca más paré. Cuando recién estaba casado, Tomás Andreu me comentó que le habían ofrecido un dibujo de Matta, pero que no lo compraría. Fui a verlo, a pesar de que sabía que era carísimo. En ese entonces, me había casado, tuve un hijo y me compré un Citroën BX rojo italiano, diseñado por Bertone, era mi chiche. Me estacioné frente a la casa de este señor, ví el dibujo, pero le dije que no podía comprarlo. Me fue a dejar a la puerta y le encantó mi auto. Me fui en un taxi con el dibujo de Matta y al llegar a casa mi señora me preguntó: “¿Cómo lo pagaste?” y yo le respondí que había dejado el Citroën

Hoy en día, el diseñador y Sello de Excelencia en Diseño 2014, se dedica a la docencia en la Universidad del Desarrollo, está editando un par de libros: por un lado, uno de Roberto Matta y por el otro, las historias de los Pabellones de Chile en las exposiciones de diseño alrededor del mundo. Es curador de la Colección Ca.Sa de Ramón Sauma y está construyendo junto a Daniella González, una asesoría para empresas que quieran empezar sus colecciones de arte. Entre tantas cosas más. 

Según él, tras una vida entera de trabajo y 120 días arriba del avión durante años, actualmente abre un ojo a las 8:30 a.m. y el segundo a las 9:00 a.m., los viernes han quedado como un día de descanso, y hace cinco años que decidió dejar los viajes de lado. 

De mente ágil y pensamiento moderno, mantiene un interés profundo por la actualidad, la moda, la disidencia, la democratización de la cultura, las cuestiones de género y los artistas contemporáneos. Esta mezcla heterogénea se refleja en su pared, pues cuelga un plato de frutas pintado por Carlos Pedraza, Premio Nacional de Arte 1979; sobre él, una obra de Noah Bliazi muestra a dos jóvenes posando, mientras uno de ellos sostiene una pistola. Abajo de ese, una palmera de mosaico vítreo de Jessica Briceño que evoca las piscinas ostentosas de los narcotraficantes.

Colección Hernán Garfias, fotografía por Bruno Vidal.

 

Entre sus obras aparece Roberto Matta, Nemesio Antúnez, Enrique Zañartu, Carlos Leppe, Fernando Prats, e incluso Andy Warhol. La colección de Garfias rondea las 300 obras y cada seis meses va rotando con aquello que le haga sentido en el minuto. 

Pareciera que el departamento de Garfias es una excelente manera de entender cómo funciona su mente, un estilo ecléctico, que permite que un grabado de Matta y una pintura de Fernando Andreo conversen. En que cada detalle está altamente cuidado. Con pilas de libros y revistas que demuestran un interés por entender lo que sucede cada día. Hernán es mucho más que un coleccionista, es un hombre con ganas de saber y aprender más. Mucho más. 

Sin embargo, su historia se remonta a cinco décadas atrás, en que rindió su examen de título ante Godofredo Iommi y Claudio Girola, fundadores de la Ciudad Abierta de Amereida. En 1977, se graduó como Diseñador Gráfico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, e incluso antes de recibir su diploma, ya estaba pavimentando un camino hacia una destacada trayectoria.

Colección Hernán Garfias, fotografía por Bruno Vidal.

 
Años previos

Su carrera universitaria como arquitecto iba viento en popa, pero siempre sintió un interés particular por lo que hacían sus compañeros de diseño: miraba atentamente los trabajos que exponían. Sin embargo, al no haber –aún– generaciones tituladas, decidió seguir en su trayectoria

HERNÁN GARFIAS: Tuve la posibilidad después de primer año de cambiarme a diseño. Mis profesores me lo habían dicho. Todos los maestros y fundadores estaban dedicados a esta nueva carrera, nos habían abandonado. Nosotros estábamos siendo educados por los más jóvenes y los ayudantes. Ahí dije “¿qué está pasando?” Alberto (Cruz) y Godo (Iommi) se dieron cuenta de que a mí me gustaba leer y escribir. Necesitaban buenos alumnos en diseño, así que Zeus bajó del Olimpo

Durante mi segundo año se me acercó a hablar Alberto en el patio de la Universidad, mientras todos miraban por los vidrios y pensaban: “¿Qué habrá hecho Hernán Garfias?”, “lo van a echar”. 

Ellos veían que me apuntaba con el dedo. Era la forma de hablar de Alberto: “Tú te tienes que cambiar a diseño, te necesitamos”. A lo que yo le decía: “Alberto, mi papá casi murió cuando decidí no ser abogado”. En consecuencia, me respondió: “Los papás no existen en la Universidad”. 

No le pude decir que no y me cambié a escondidas. Mis papás no supieron hasta el día de mi titulación. 

En su último año quedó desfasado con el calendario académico por su cambio de carrera. Los proyectos de título empezaban en marzo y recién era mayo, así que Hernán se dedicó a hacer una práctica en la icónica editorial Lord Cochrane, en que asumió el cargo de diagramador de la revista Mampato

Pasados los nueve meses que debió esperar para empezar a gestionar su examen final con los docentes Iommi y Girola. “Fui su conejillo de indias” dice Hernán, mientras explica los 19 poemas de Dido y Eneas, de Giuseppe Ungaretti, que debió dibujar, grabar e imprimir para recibir su título profesional. 

El examen fue un éxito y ganó una beca para ir a estudiar un magíster con opción a doctorado en semiología gráfica a París. Tras un par de meses, se dio cuenta de que el ritmo parisino no era lo suyo. No estaba convencido de seguir viviendo en una ciudad que no le acomodaba. 

HERNÁN GARFIAS: Yo no quería ser teórico, quería ser diseñador. Además me encantaba el diseño editorial y dije “no, estoy puro hueveando acá, me voy a Massana Barcelona”, que era la otra opción que tenía. Fui a mirar primero y lo encontré fantástico. La verdad es que fue bueno el cambio, me sentí muy feliz.

Ya a finales de los setenta, Garfias había desarrollado una red de contactos de distintos diseñadores y arquitectos de todo Europa que resonaban en la escena, “me metí a los workshops de los grandes diseñadores digitales o de software. Hacía las mejores preguntas y terminaba siendo el ayudante, era toda una estrategia y ya los conocía todos”. Ese crédito se lo concede a la bibliotecaria de la universidad, que le entregaba las revistas que llegaban para que Hernán las pudiera leer durante el fin de semana. Así, se mantenía actualizado con respecto a lo que sucedía en el panorama internacional. 

Una vez terminados los dos diplomados que hizo en Massana, se fue a Milán a trabajar en el Atelier Mendini, ahí conoció a Philippe Starck, que andaba de lado a lado con su silla Costes de tres patas.

Hasta que llegó de sorpresa a Chile, el 24 de diciembre de 1979: “como regalo de pascua”, comenta entre risas.

Una semana antes, cuando aún no volvía a casa, en las oficinas del diario El Mercurio se lamentaban la ausencia de Garfias en Chile, pues querían ampliar la gama de revistas y lo necesitaban por su expertise en el área editorial. Sin embargo, –y puramente por casualidad–, Hernán llamó a Rodrigo Güiraldes para avisarle que estaba de vuelta en el país. 

Si bien el diseñador no tenía idea de que siete días antes Güiraldes había sostenido una conversación junto a Arturo Fontaine, director del diario El Mercurio y Cristián Zegers, subdirector, en la que manifestaron su interés por tener a Hernán como director de arte, el destino parecía ya estar escrito.

Colección Hernán Garfias, fotografía por Bruno Vidal.

 
Los 80s

El 2 de enero de esa nueva década, Hernán ya estaba sentado en su oficina, iniciando dos intensos años de dirección de arte en las distintas revistas que surgirían durante los ochenta. Luego, junto a sus compañeros de Escuela Pablo Prieto y Daniel Álamos, fundó AG&P Asociados, una agencia que rápidamente alcanzó el éxito. “Nos fue muy bien, y a esa edad vivíamos como príncipes”, recordaría más tarde. Sin embargo, a finales de 1983 llegó la catástrofe económica: la quiebra de la banca, del comercio y de los grandes holdings empresariales. “¿Se imaginan que eso ocurriera hoy? Todo el país estaba casi en la pobreza, y más encima en dictadura”, dice.

De un día para otro, sus principales clientes se fueron a quiebra, y sus ejecutivos terminaron en Capuchinos. Sus socios se marcharon, dejándolo solo, con unos pocos clientes y una gran deuda. Aun así, en solo dos años logró pagar todo. Una vez saldadas sus deudas, fue a pedir la mano de su novia, y le dijo a su suegro: “No tengo deudas, pero tampoco ningún haber”. A lo que él le contestó: “Eres un privilegiado, porque todos estamos muy endeudados”.

Nació su hijo “Hernancito” y trabajó activamente con el expresidente Sebastián Piñera en la Editorial Los Andes, y junto a su equipo diseñó las revistas Master Club y VM de Visa. Por otro lado, colaboró activamente en el proceso de recuperación democrática, asumiendo la presidencia de la Democracia Cristiana en la comuna de Providencia. Fue director creativo de la campaña del No, y tras su triunfo, asumió como director de arte en la campaña presidencial de Patricio Aylwin

HERNÁN GARFIAS: En julio ya estaba todo impreso, todo listo, y yo me retiré. Ya no tenía nada más que hacer ahí, más que algunas reuniones creativas. Volví a mi estudio y empecé a trabajar en la maqueta de lo que sería la revista DISEÑO

Para ese entonces, quería hacer una serie de libros sobre artistas chilenos, porque no existían publicaciones de figuras tan importantes como Matta o Antúnez. “Empecé con el libro de Matta y viajé tres semanas a Europa enviado por la editorial. Estuve con él en París, luego en Tarquinia, donde tenía sus talleres en Italia, y después en Londres, donde inauguró una gran exposición en la Tate. Al final, pasé por Barcelona para visitar a mis amigos, llevando conmigo la maqueta de la revista”, explica.

En Barcelona se reunió con los editores de la revista Ardi. “Al principio la revista DISEÑO iba a estar enfocada en el diseño gráfico, pero ellos me dijeron: ‘Hombre, tienes que abrirla. Incluye arquitectura, arte, mobiliario… así tendrás más avisadores’. Y tenían razón. Fue un consejo brillante. Me abrió la cabeza”.

A fines de diciembre de 1989 se lanzó el primer número de la Revista DISEÑO, dedicada a la arquitectura, las artes visuales, la fotografía, el diseño gráfico e industrial, el mobiliario, los objetos y la iluminación. El éxito fue inmediato: para la cuarta edición  ya imprimían 10.000 ejemplares y los compraban en los distintos países de la zona, una cifra inédita en Chile y poco común incluso en Latinoamérica.

Revista Diseño, fotografía cortesía de Universidad de Valparaíso.

 

HERNÁN GARFIAS: Fue un símbolo de lo que venía, de la cultura que emergía con la democracia. Incluso el Presidente Aylwin asistió al lanzamiento, que se realizó en el recién inaugurado Centro de Extensión de la Universidad Católica. 

Visionario y pionero

Hernán Garfias es, sin duda, un pionero. Su revista lo llevó a recorrer el mundo, impartiendo conferencias, visitando bienales y formando parte de los principales foros de arte, arquitectura y diseño. Achille Castiglioni, Alessandro Mendini, Issey Miyake, Christo y Jeanne Claude, Ettore Sottsass, Javier Mariscal, Philippe Starck, Norman Foster, Richard Rogers, Zaha Hadid, Robert Rauschenberg y Yayoi Kusama, son algunas de las personas que se cruzaron en su camino.

Aquellos viajes no sólo ampliaron su visión, sino que reafirmaron una convicción: el diseño debía tener un rol central en la formación universitaria chilena debía provenir de diseñadores para diseñadores.

Así, en 1995, impulsó la creación de la Escuela de Diseño de la Universidad Diego Portales, la primera concebida íntegramente por diseñadores. El impulso innovador no se detuvo ahí, pues el año 2000 fundó la primera Escuela de Arquitectura nacida desde una escuela de diseño

Por otro lado, fundó la Asociación Gremial de Empresas de Diseño QVID, fue Director Nacional de la Escuela de Diseño, Arte y Comunicación del Instituto AIEP, instaló el diseño chileno en distintos centros internacionales junto a ProChile, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes en Chile, y creó la Galería del Diseño en el Centro Cultural La Moneda

Se podría decir que a esta altura Hernán lo ha diseñado todo, fue el visionario. En este rincón del mundo, Garfias trazó un mapa que todavía nos enseña cómo mirar.

*Entrevista por Diego Chicano

*Fotografías por Bruno Vidal

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Sobre Hernán Garfias

Hernán Garfias (1953) es diseñador gráfico, Sello de Excelencia en Diseño 2014 y docente chileno. Egresado de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, ha sido una figura clave en la difusión y profesionalización del diseño en Chile. Fundador de la revista DISEÑO y creador de la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño de la Universidad Diego Portales, su trayectoria abarca la docencia, la gestión cultural y la curaduría. Visionario y pionero, ha contribuido a posicionar el diseño como una disciplina central en la cultura chilena.

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