Ch.ACO

El día en que las plantas migraron

Hace un par de semanas, el artista visual, José Délano, dio por finalizado el ciclo de encuentros que implicaba su última obra, una huerta ubicada en medio de un excrematorio berlinés. Lo que empezó como una investigación botánica, terminó siendo una experiencia memorable, llena de sorpresas y de encuentros improbables. 

No es fácil decir adiós, en ninguna circunstancia. La existencia se trata de saludos y despedidas. De puertas que se abren y otras que se cierran. De caminos en que avanzamos y otros que dejamos atrás. De la vida y la muerte. De migrar y quedarse. De obras que comienzan y obras que terminan. Actualmente, José Délano, diseñador, museógrafo, curador y artista visual chileno radicado en Berlín reúne todo esto en El Parlamento de los Vegetales, a través de una plantación de maíz y verduras mexicanas. 

Lo que ayer fue un crematorio, hoy es el centro cultural Silent Green. Y lo que en algún momento fue un patio vacío, Délano lo transformó en un espacio de encuentro. El kulturquartier operado por Film Feld Forschung, la sociedad sin fines de lucro que convirtió la antigua morgue subterránea en un laboratorio para el lenguaje audiovisual y las distintas disciplinas artísticas. 

Tras más de veinte años fuera de su país, el artista dice que hoy no dejará de ser migrante y –seguramente– mañana tampoco. No se puede dejar de ser migrante, pero sí se puede acercar el hogar a la nueva casa. Es esa su conclusión tras más de seis meses trabajando en este vergel, que adaptó y plantó semillas seleccionadas a mano que vienen directamente desde México, cuya inserción en esa tierra debió sufrir una serie de adaptaciones para poder ser plantadas. 

La Ópera de los Vegetales. José Délano (2025). Fotografías por Edgard Berendsen.

 

Si bien, su trayectoria es vasta dentro del museo y las galerías, con trabajos en el Reina Sofía, en el Bellas Artes de Chile, el Centro Cultural La Moneda, en el Fran Mayer de Ciudad de México, y Villa Heike en Berlín, entre otros espacios institucionales. Hoy, su mirada está enfocada en el espacio público.

En parte es por acercar su arte a distintas audiencias, que no necesariamente llegarían de manera orgánica y por otro lado, debido a la sobreexplotación que había de imágenes en las redes sociales: “Sentí que esa potencia que la imagen tuvo durante gran parte del siglo XX se diluía en medio del exceso. Entendí que la energía del arte ya no estaba ahí, sino en la participación y en las emociones”.

Commopoly. José Délano (2023). Fotografías por Edgard Berendsen.

El cubo blanco

 

En la mente del autor de “El Triunfo del Arco”, el arte no apareció como una necesidad o una pasión, sino como un medio para un fin. Según él, fuera del “cubo blanco” –que es su referencia a los museos, galerías o espacios formalizados y dedicados al arte–, hay una posibilidad de entregar mensajes que no necesariamente llegan al público al que apunta. Por ello mismo, trata de que sus textos curatoriales salgan de la rimbombancia o las complicaciones que generalmente ofrece la academia. 

 

Ch.ACO: ¿Dónde aparece el arte en tu vida? ¿Cómo llega a ti? 

José Délano: Yo tengo formación de diseñador, entonces eso influye mucho porque soy de los que cree en la función de las cosas y creo que llegué al arte como una herramienta del gran cliché de que el arte puede cambiar las vidas. Decidí en un momento –racionalmente– dedicarme a esto para tratar de poder generar cambios en la sociedad en que vivimos (y por estar disconforme de ella, finalmente).

Ch.ACO: Entonces es una decisión política, en cierto sentido. 

JD: Sí, bastante.

 

Para José, el “cubo blanco” deja fuera al público que realmente le interesa interpelar: aquellos que no van a ver arte, quienes se desentienden de su lenguaje, que lo consideran lejano o pretencioso. Entendió que, si quería provocar fricción, conversación o cambio, debía migrar de vez en cuando de la zona segura de las instituciones y “arrojarse a los leones” del espacio público, como él mismo dice.  

 

Ch.ACO: ¿Qué posibilidades encuentras en el espacio público que no están en museos o galerías?

José Délano: Me di cuenta de que, dentro del circuito institucional, uno habla solo con una élite intelectual que piensa parecido. El espacio público me permitió democratizar la conversación, escapar del lenguaje complejo del arte y enfrentarme a personas que pueden no estar de acuerdo, que incluso pueden rechazar lo que hago. Ese riesgo es justamente lo que me interesa: ahí es donde la obra realmente se juega.

Incision. José Délano (2019).

 

Hermanas, tareas, punkies y otros diálogos

Hay algo muy acertado en sus dichos con respecto a la convocatoria del arte público, pues El Parlamento de los Vegetales confirmó aquello que intuía: el arte activó formas de participación y comunidad que la imagen ya no puede conseguir por sí sola, pues hubo dos sujetos puntuales que dejaron marca en su mente. 

Cada día José recibía dos visitas frecuentes: un niño que se sentaba dentro de la huerta a hacer sus tareas y un punky en situación de calle que iba día a día con su perro. Por un lado, el niño sentía una atmósfera de concentración y el hombre se sentía bienvenido. 

JD: Me dijo que toda la vida se ha sentido desplazado y que era primera vez que sentía una bienvenida por parte de un lugar. La fuerza del arte –y de esta obra– estaba en la participación y en las emociones. Tú llegas a las emociones a través de la participación en la comunidad. Tú eres bienvenido a un lugar, pasas tiempo en ese lugar, eres parte de ese lugar, ese lugar no te juzga, ese lugar te invita, ese lugar te seduce, ese lugar te encanta y ese lugar, por ende, genera una reflexión que te llevas. 

Este proyecto nació de una investigación sobre la milpa mesoamericana, donde maíz, frijol,  calabaza –las tres hermanas–, chile y tomate, trabajan mutuamente con los humanos, son parte del sistema, su cuidador y su beneficiario. Un contraste con los discursos ecológicos extremistas, que culpan al ser humano del daño a la naturaleza; propone convivencia, no separación. 

Es por ello que imaginó un espacio que se pudiera habitar, un lugar de reciprocidad que no necesitara de explicaciones: una estructura común que se activa con conversaciones, cocina, actividades, conciertos y mucho más. Hasta incluso una ópera cantada por los propios vegetales. Por eso es un “parlamento”, una mezcla entre lo político, lo simbólico y lo emotivo, en que cada vegetal tiene un rol y una voz. 

Apuntes para El Parlamento de los Vegetales. José Délano (2025).

 

En tránsito

Su experiencia como migrante, tras más de dos décadas lejos de Chile, se ha transformado en un objeto de investigación en su obra, es por ello que las semillas traídas desde las milpas centenarias en México terminaron replicando el mismo proceso que vive cualquier migrante: necesitaron adaptarse para sobrevivir. Al principio crecieron, pero casi no dieron frutos; ya aclimatadas, pudieron prosperar a duras penas. Esa biología es casi política.

Ch.ACO: Y con respecto al área conceptual, mencionaste que abordaba migración, intercambios culturales, colonización, ¿cómo sientes que dialoga hoy estas temáticas con el contexto global y con tu experiencia también viviendo en Berlín? 

JD: Las semillas pasaban por las mismas dificultades que vive cualquier migrante, digamos el país que los recibe, también tiene que dar un paso a recibir a esta persona, tiene que integrarlos. El inmigrante se debe adaptar y el país que lo recibe los debe integrar, ahí cruza integración con adaptación y si las dos cosas ocurren, el proceso de inmigración tiende a ser exitoso. He trabajado acá con la ola de inmigrantes de la guerra de Siria, y mi mujer trabajó durante cinco años como parte del gobierno, recibiendo a los inmigrantes refugiados. El gobierno alemán planteaba que habría una ayuda económica, así como un lugar para vivir, si a cambio los refugiados estudiaban alemán y ejercían una cierta participación en actividades sociales, así cada parte daba un paso a un objetivo común. Esto mismo debía ocurrir en El Parlamento Vegetal

Ch.ACO: Y con respecto al futuro, ¿qué te interesa explorar ahora como artista y curador? 

JD: Me interesa seguir trabajando en el espacio público, me encanta. Quiero seguir trabajando como la indefinición de las categorías artísticas y generar escenarios no habituales en que hay permiso para pensar de otro modo, ocurren cosas importantes y ese es un tema que pretendo desempeñar desde hace tiempo. El Parlamento Vegetal también cumple eso es un escenario, tú estás llegando a habitar otro lugar, el concepto se vive y se percibe más que se lee y se entiende. Luego, a través de una energía comunitaria ocurre la magia y la participación que es clave en todo esto. Sin participación, ninguno de estos proyectos funcionaría.

El parlamento de los Vegetales. José Délano (2025). Fotografías por Edgard Berendsen.

 

José Délano construyó arte que se vive, que migra o que se mezcla con lo impredecible. Al igual que sus semillas, su obra está en tránsito y sembrando pequeñas transformaciones cotidianas que siguen creciendo en otros suelos. 

Entrevista por Diego Chicano

José Manuel Délano Valenzuela (1978, Santiago de Chile) es artista visual, diseñador, museógrafo y curador cuyo trabajo explora los límites entre arte, diseño y espacio público. Sus proyectos cuestionan los formatos expositivos tradicionales y buscan generar nuevas formas de mediación, diálogo y participación. A través de instalaciones, intervenciones urbanas y diseños curatoriales, investiga cómo crear experiencias accesibles, críticas y emocionalmente significativas para audiencias diversas.

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