Ch.ACO

Consuelo Pfeng, CEO de Hotel Magnolia: "Los encuentros improbables también suceden aquí"

En pleno centro histórico de Santiago, el Hotel Magnolia se ha erigido como un proyecto singular. Se trata de un hotel emplazado en un edificio de conservación patrimonial que busca consolidarse como un polo en el vínculo entre cultura y ciudad. Su apuesta ha sido clara desde el inicio: ser un hotel chileno, que se perciba como tal. A través de la recuperación minuciosa de una casona histórica y de un trabajo de arquitectura y diseño de interiores que dialoga con el arte y la creación local, Magnolia ha ido construyendo una experiencia que invita a hospedarse en pleno centro, en contacto directo con el patrimonio y la vida cultural que lo rodea.

Hoy, como hotel oficial de la feria Ch.ACO 2026, el establecimiento reafirma esa vocación. Conversamos con su CEO, Consuelo Pfeng, acerca de sus aprendizajes al asumir el legado familiar de Magnolia, su vínculo con la cultura y los encuentros que espera propiciar entre quienes llegan a hospedarse.

El Hotel Magnolia está emplazado en un edificio de conservación patrimonial. ¿Cómo entiendes hoy el rol del hotel como parte activa del ecosistema cultural del centro?

Yo creo que casi es como una bandera. Y no sólo porque trabajamos acá: a todos nos gusta lo que representa. Dentro de los pilares de Magnolia está lo que llamamos “cultura creativa”. Entonces todo lo que sea cultura lo vamos a apoyar, no sólo por lo que representamos, sino porque queremos que crezca la cultura en Chile.

Es un orgullo por nuestra historia como hotel. Y también porque el arte y la cultura te invitan a soñar, y eso puede cambiar vidas. Imaginar un mundo distinto permite salir, aunque sea por un momento, de realidades difíciles. 

¿Dirías que el hotel funciona como un punto de encuentro entre turismo y cultura?

Efectivamente. No sólo nos prefieren -por el diseño- personas vinculadas a las artes, la cultura o la ciencia, sino que también lo promovemos activamente. Si una universidad se acerca y nos dice “vamos a traer a tal profesor” y vemos que es un aporte, tratamos de apoyarlos. Lo mismo con Ch.ACO y con todo lo que podamos. Siempre buscamos ser puente.

Se dan ambos fenómenos: personas que valoran el diseño y la historia prefieren Magnolia por cómo somos; pero también, desde el hotel, buscamos abiertamente generar esas instancias.

¿Qué afinidades encuentras entre la propuesta del Hotel Magnolia y el espíritu de Ch.ACO?

Nos une el aporte cultural que ambos buscamos hacer a nuestro país. También un espíritu aventurero: a ninguno de los dos nos tirita la pera cuando hay que innovar. Con Ch.ACO+ se nota que están buscando hacer cosas distintas, que se atreven a probar.

Magnolia también es así. Y el mismo eslogan de la feria, “encuentros improbables”, es algo que sucede dentro del hotel: estar abiertos a la vida y a esos encuentros que pueden transformar muchas cosas.

Entrada del Hotel Magnolia.

 
¿Cómo puede un hotel contribuir a que el arte forme parte de la experiencia cotidiana de quienes visitan la ciudad?

El gran valor de Magnolia fue atraer talento chileno para la recuperación de la casona. Los vitrales estaban destruidos y fueron restaurados; los respaldos de las camas tienen serigrafías hechas por artistas chilenos. Me encantaría que hubiera aún más arte, pero el diseño y las dimensiones del hotel —que no es grande, porque no quisimos que lo fuera— tienen sus límites. Queríamos que fuera personalizado.

Dentro de lo posible, trajimos el mejor talento chileno para la recuperación y el diseño. Siempre decimos: cuando llegas a Magnolia, sientes que estás en un hotel en Chile. Usamos madera nativa, artistas locales y elementos propios del país, para que no sea un hotel que podría estar en Nueva York o Madrid, sino uno que se perciba como chileno. Ese es nuestro mayor aporte.

¿Cómo evalúas hoy el centro de Santiago como polo turístico y cultural?

Tenemos muy claro que el pasajero de alto nivel, el que viaja por experiencias, prefiere el centro. Porque la única forma de conocer las raíces de un país es donde está su patrimonio. Y eso está en el centro.

¿Cuál ha sido tu relación personal con el arte?

Mi primer acercamiento fue a través de mi abuela, que tenía una colección importante. De niña lo vi como algo natural, pero no dimensioné lo que significaba. Después siempre he dicho que mi expresión artística favorita es la moda; mi familia se dedica a eso, y para mí es una forma de arte.

Gracias a esta alianza con Ch.ACO y al trabajo en el hotel, he conocido a más artistas y se me abrió un mundo. El hotel fue una ventana. Hoy lo miro con otros ojos: lo pongo muchísimo en valor. Creo que el arte sana, nos da respiro, embellece la ciudad y nuestros espacios. Me encantaría que tuviera más presencia en nuestro país y que nuestros artistas fueran aún más reconocidos internacionalmente.

Si proyectas el Hotel Magnolia en cinco o diez años, ¿cómo imaginas su vínculo con la escena cultural?

Espero que tengamos más espacio para aportar a la cultura. Me gustaría que existieran más lugares dentro del hotel para exhibir obras, recibir músicos, contar con auditorios. Soy optimista: creo que podremos conectar con artistas de distintas disciplinas y seguir fortaleciendo ese puente entre cultura y ciudad

 

                                                              

Entrevista por Javiera Paz Fernández.

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