Ch.ACO+

Ch.ACO+ MAVI UC: el buen vivir

En el mapuzungun, no existe la palabra, ni el concepto arte como tal. Todo lo que se hace, –lo decorativo o lo artesanal– se hace bajo el Kume rakizuan o, dicho en castellano, el buen pensamiento. Ch.ACO+ invita a sus socios a ser parte de ello y sumergirse en este acto que cruza la artesanía, la historia y el territorio.

El artista visual Bernardo Oyarzún ha reunido la cotidianeidad, la sustentabilidad, la obsolescencia, la intuición, el asombro y el arte en un solo concepto. Es el “Kume Mongen” o el buen vivir, que da nombre a la muestra que se expone actualmente en  el Museo de Artes Visuales MAVI UC. Peines, agujas, cucharones, jarrones, cuencos, vasijas, ollas, pipas, entre tantos otros objetos, que parecieran flotar en medio de la Sala MAS (Ex Museo Arqueológico de Santiago), hacen honor a las costumbres indígenas.

Para nosotros, el buen vivir también es fundamental, es por ello que se llevó a cabo un taller entre Ch.ACO+ y MAVI UC, en que los socios pudieron realizar sus propios artefactos en greda durante el mediodía de un sábado. Luego de la clase de Oyarzún, los asistentes pudieron disfrutar de unas paellas del restaurante Casa Musu, y para cerrar la jornada, una visita guiada abierta al público por la exposición “Quitapenas”, junto a los artistas Florencia De la Maza y Matías Yunge, ganadores del Premio Arte Joven y Premio del Público 2024.

Kume Mongen. Bernardo Oyarzún (2025). Fotografías cortesía de MAVI UC.

 

Pensar en colectivo

El taller consistió en elaborar una obra de greda, material noble, que vuelve a la tierra cuando ya cumplió su vida útil. Bernardo Oyarzún, encargado de la sesión, museógrafo y curador de la muestra, explica que las comunidades mapuches no entienden el buen vivir como un concepto relacionado a una transacción económica, sino que como una forma de habitar el mundo que privilegia el equilibrio con la naturaleza y una relación colectiva con otros seres —humanos y no humanos—, en sintonía con diversas cosmovisiones indígenas.

Ch.ACO: ¿Desde dónde nace la idea de trabajar el concepto de Kume Mongen —o “buen vivir”— como eje curatorial de esta muestra?

Bernardo Oyarzún: Nace de una invitación a desarrollar la museografía y curatoría, a partir de una experiencia previa con arcilla en el Museo Precolombino. El interés por el Kume Mongen responde a una reflexión de largo tiempo sobre los movimientos indígenas latinoamericanos y su propuesta como alternativa al colapso del modelo occidental. Este concepto entiende la comunidad como una red que incluye no solo a los humanos, sino también a los elementos naturales —bosques, aves, insectos, volcanes—, reconocidos como entidades con derechos. La conexión con las piezas arqueológicas surge desde su vigencia, su ausencia de obsolescencia y su capacidad de volver a la tierra sin dañar el entorno, proponiendo una reflexión sobre sostenibilidad, reciprocidad y formas de vida comunitaria.

El artista explica que estos objetos, aún vigentes en la vida cotidiana de diversas comunidades, encarnan una idea de sostenibilidad radical: no conocen la obsolescencia y, al finalizar su ciclo, regresan a la tierra sin dejar huella contaminante, proponiendo una enseñanza sobre reciprocidad, colectividad y nuevas formas de habitar el mundo.

Kume Mongen. Bernardo Oyarzún (2025). Fotografías cortesía de MAVI UC.

 

Ch.ACO: Usted realizó un taller de greda en el MAVI UC en el marco de Ch.ACO. ¿Cómo se vincula ese trabajo manual y colectivo con los principios del Kume Mongen que articula la exposición?

Bernardo Oyarzún: El trabajo con greda se vincula directamente con la idea de “buen vivir” porque es un material orgánico, noble y sustentable, que no genera desechos contaminantes y que vuelve naturalmente a la tierra al terminar su vida útil. A diferencia de los materiales industriales, la greda permite una relación respetuosa con el entorno y, al mismo tiempo, una práctica artística vinculada al hacer colectivo. En la cosmovisión indígena, el acto de crear no se separa de la ética: se trabaja desde un “buen pensamiento” (Küme Rakiduam), con cuerpo y mente en equilibrio, de modo que el objeto resultante no sea solo funcional, sino también portador de una forma de habitar el mundo en armonía con la naturaleza.

Sin necesidad de enfocarse en la técnica, el trabajo manual propone una forma de conciencia: crear desde el “buen pensar”, en que el gesto artístico no puede separarse de la vida cotidiana. El taller no solo respondió a la producción de un objeto, sino que entregó a los participantes una experiencia de respeto, cuidado y coherencia entre comunidad, cuerpo, mente y territorio.

Ch.ACO: Pensando en el presente, ¿cree que el concepto de Kume Mongen puede funcionar hoy como una clave crítica frente a las formas de vida contemporáneas?

Bernardo Oyarzún: Absolutamente. El Kume Mongen se plantea como una crítica directa al colapso del pensamiento hiperracional de Occidente. Mientras el mundo contemporáneo se organiza desde el individualismo, la competencia y la ambición, la cosmovisión indígena propone la horizontalidad, la vida en comunidad y la armonía con el entorno. No se funda en el egocentrismo humano, sino en la reciprocidad y el bien común. Es un sistema inverso: allí donde Occidente privilegia la razón, el pensamiento indígena pone en valor o antepone la intuición, los sueños y el vínculo energético con el territorio, ofreciendo no solo una crítica, sino una alternativa real a las formas de vida actuales.

En ese sentido, la experiencia de Ch.ACO+ y MAVI UC no solo invita a observar el buen vivir, sino a practicarlo: tocar la tierra, moldear con las manos, compartir el alimento y entender el arte como otra forma de habitar el mundo.

Ch.ACO+ MAVI UC. Taller dictado por Bernardo Oyarzún (2025).

SUSCRÍBETE

Inscríbete al newsletter de Ch.ACO y Ch.ACO+
Descubre panoramas, actividades culturales, arte, entrevistas, encuentros improbables y +