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Camilo Huinca (Onlyjoke): donde la sensibilidad artística se encuentra con el diseño y la artesanía

Entrar al taller de Camilo Huinca (Onlyjoke) es ingresar a un ecosistema propio. El aire huele a pintura fresca y a madera recién trabajada. En los muros, sus cuadros más recientes: flores, figuras abstractas y vegetales construidos a partir de trazos simples y una paleta monocromática que se reconoce de inmediato como parte de su lenguaje visual. Son obras que condensan la etapa más reciente y conceptual de un trabajo iniciado hace trece años, cuando se tituló de diseño gráfico.

El recorrido por su taller continúa entre sillas de madera tallada y pintada, piezas únicas que llevan impreso el universo Onlyjoke y que remiten a una memoria íntima: la infancia junto a su abuelo, aprendiendo de carpintería, de serruchos y martillos, fabricando juguetes con sus propias manos. Sobre una mesa descansan pimenteros de madera, también intervenidos con su estética, objetos que no necesariamente buscan ser vendidos, sino que existen como parte de un proceso creativo más amplio. Todo en el taller habla de hacer, de experimentar, de acumular capas de sentido que dan cuenta de su lenguaje visual, pero también de su visión de mundo. “El hacer me genera dopamina”, dice Camilo, reconociendo su relación casi obsesiva con el trabajo creativo.

Créditos: Onlyjoke.

 

La historia de Camilo Huinca está trazada por el impulso constante de tender caminos entre el diseño y el arte visual. Formado como diseñador gráfico, define su trayectoria como un viaje tanto interno como externo, un proceso que lo llevó a definir una estética particular por la que hoy es ampliamente reconocido. “Salí de la universidad a los 23 y ahora tengo 36. Son 13 años haciendo cosas”.

En su proceso de autoconocimiento, la ilustración apareció temprano como un puente, un espacio desde el cual pudo validar su sensibilidad dentro de la industria creativa. Ese tránsito lo condujo a trabajar con marcas globales como Nike, experiencia que recuerda como un punto de inflexión. Fue en 2012 o 2013 cuando Michael Spoljaric, actual director creativo global de básquetbol de la marca, lo descubrió a través de Tumblr y lo llamó por teléfono. “Ahí entendí algo súper simple. Cuando uno se pone un objetivo y lo trabaja de forma constante, repetitiva, en algún momento algo va a pasar. No sabes qué ni cuándo, pero pasa. Me di cuenta de que Chile no era el universo, que lo que yo estaba haciendo podía dialogar con el mundo”.

Ese reconocimiento internacional confirmó algo esencial: que su trabajo era rentable y que el mundo creativo no se agotaba en las fronteras locales. A partir de entonces, Camilo comenzó a construir un lenguaje visual propio, guiado tanto por una intuición estética como por una reflexión pragmática en torno al consumo. “Tuve que rentabilizar mi sensibilidad”, afirma. Se impuso reglas claras: pocos colores, formas geométricas, figuras sintéticas, una especie de “logo” reconocible que permitiera identificar su trabajo fuera del circuito de galerías y que pudiera llegar a más personas. Así nació el estilo Onlyjoke: figuras de cuatro dedos, sin boca, directas y accesibles, en paletas monocromáticas, pensadas para circular en distintos soportes y escalas.

Créditos: Onlyjoke.

 

En 2017 abrió Onlyjoke Store en Drugstore, dando forma a una marca que buscaba democratizar el acceso al arte y al diseño, inspirada en modelos como la tienda del MoMA, donde los objetos industriales conviven con una sensibilidad artística pensada para habitar lo cotidiano. Esa exploración no podía quedarse en Chile. Viajó a España y a México, contextos donde el cruce entre disciplinas le permitió expandir su universo creativo. “El arte es sensibilidad; el diseño tiene funcionalidad”, afirma. Onlyjoke habita precisamente ese tránsito. Una marca que articula arte, diseño industrial y artesanía. La madera, los procesos, la relación con quienes trabajan los materiales, la obsesión por el detalle y la posibilidad de producir de manera más rápida sin perder identidad son parte central de su investigación actual. “Entregarle a la gente mi sensibilidad, pero que esté hecha de una manera que no sea tan costosa”, resume.

Su proyección internacional ha dado frutos y continúa expandiendo las fronteras de su trabajo. En 2021 ilustró una noticia para The New York Times; al año siguiente colaboró con The New Yorker. En Chile, uno de sus trabajos más reconocidos fue el afiche del Festival Ladera Sur en 2024, donde logró sintetizar su estética gráfica con el paisaje local, su flora y su fauna.

Créditos: Onlyjoke.

 

Hoy, Camilo atraviesa una etapa más abstracta y reflexiva. Las flores y figuras que aparecen en sus cuadros recientes dialogan con la filosofía, la poesía y una atención renovada por la belleza de los objetos. “Volví a empezar”, dice, evocando aquel gesto inicial de irse a vivir solo a Las Cruces hace más de diez años, cuando buscaba darle forma y un sello personal a su lenguaje creativo. En esa zona intermedia, ni completamente arte ni solo diseño, Camilo Huinca ha construido un universo reconocible y en constante transformación, que ahora se expande a Ch.ACO+ durante 2026, generando encuentros y conversaciones entre audiencias creativas, público amante del arte y mercado.

 

                                                              

Entrevista por Javiera Paz Fernández. 

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