Octubre, 2024
Karina Maddonni nos recuerda: “es en los desplazamientos y los intersticios del arte textil donde la teoría de los afectos encuentra un lugar privilegiado, permitiendo que estas prácticas desborden lo funcional para transformarse en actos de creación contemporánea”. En este cruce, las prácticas textiles llegan a ser un proceso íntimo y abierto, donde la belleza se devela tanto en la potencia de lo inacabado como en el refinamiento de la técnica. Cada tejido es un andar a tientas, un ensayo permanente que se sostiene en el tiempo y expone la fragilidad del quehacer artístico.
El cuerpo se convierte en un territorio fundamental en esta práctica. Funciona como soporte, instrumento, continuidad del acto de tejer. En el arte textil, la mano que teje posee tanta significación como el hilo que se entrelaza, y en ese contacto directo entre cuerpo y materia tiembla una verdad vivida, física y emocional. Esta verdad no es ni absoluta ni trascendente; más bien, se revela de forma fragmentaria: emerge en el acto mismo de hacer, de tocar y ser tocado por la materia. En cada puntada, en cada pliegue, el textil pone en evidencia la relación entre cuerpo y pensamiento, entre afecto y forma, configurando un espacio donde la creación y la tecnología se convierte en experiencia, transmisión y posibilidad.
El ser contemporáneo en el contexto del arte textil reside en la capacidad de ocupar las tensiones del presente, sostenerse en la incertidumbre y hallar belleza en lo incompleto. Tejer implica crear en el desajuste y desde los márgenes de la Historia del Arte. La obra textil también puede abrirse hacia lo inesperado, puede entrelazar tradición y renuncia, puede hallarse en el intersticio de las artes y los oficios. En este sentido, el arte textil contemporáneo no se limita a participar del tiempo presente, sino que también expone la falta, la deuda de un pasado que ha confinado lo textil al ámbito doméstico.
La itinerancia de la Bienal de Arte Textil (BAT) en Talca constituye una apuesta por descentralizar las prácticas artísticas y llevar el arte contemporáneo más allá de los centros urbanos tradicionales. Esta edición se instala en la Galería NUGA de la Universidad de Talca, un espacio que se abre al cruce entre disciplinas y a la reflexión sobre el tejido como lenguaje vivo.
La muestra propone tender puentes entre lo local y lo global, presentando obras que dialogan con la historia del textil en América Latina y que plantean preguntas sobre la historia, la naturaleza de las prácticas textiles y las políticas de la identidad. Esta itinerancia no solo se propone como una extensión de la BAT, sino que activa procesos colaborativos y educativos que buscan involucrar a la comunidad talquina en la construcción de significados compartidos.
Los cinco artistas seleccionados para la itinerancia son Paulina Brugnoli, Paola Moreno, Jaanus Samma, Catalina Bauer y Mónica Bengoa, cuyas obras presentan una variedad de enfoques sobre el arte textil contemporáneo.
Paulina Brugnoli (Santiago, 1940) es una figura clave en la historia del arte textil chileno. Su trabajo se sitúa en la intersección entre lo doméstico y lo artístico, entre la memoria personal y la creación contemporánea. Con una trayectoria que abarca desde los años 60, su obra refleja un constante diálogo entre técnicas tradicionales y enfoques experimentales. En la itinerancia de la BAT en Talca, Brugnoli presenta un telar de gran formato y una serie de telares pequeños, obras que evocan un enfoque etnográfico al vincular las creencias espirituales andinas con la materialidad del tejido. A través de sus piezas, Brugnoli investiga el poder evocador de los textiles en contextos tanto trascendentes como tecnológicos. Estas obras traman capas de significados que narran la intimidad, la memoria y el paso del tiempo.
Paola Moreno (Santiago, 1963) presenta tres trabajos de tapicería en lino que sobresalen por la sutileza técnica y el rigor formal, logrados a través de pespuntes minuciosos. Su obra refleja un compromiso con la experimentación en los límites de la tradición textil y háptica, dando forma a la memoria como un proceso táctil. Cada puntada en sus piezas representa un acto de creación meditativa, que no solo configura la obra, sino que también la vincula con el pasado y el presente. Moreno busca diluir las fronteras entre lo utilitario y lo artístico, con el propósito de que cada obra funcione como una reflexión estética y, al mismo tiempo, como un homenaje a la materialidad del textil, destacándolo como un vehículo de significados emocionales y culturales.
Jaanus Samma (Tallin, 1982), destacado artista estonio, utiliza el arte textil para explorar narrativas de identidad queer y memoria histórica. Su obra refleja un diálogo entre las experiencias personales y colectivas, visibilizando la vulnerabilidad y resistencia del cuerpo como territorio político y simbólico. Para esta ocasión seleccionamos Riga Postcards (2020), una instalación que reimagina la Riga soviética de los años setenta y ochenta como un destino turístico homosexual. La obra, creada en colaboración con la historiadora letona Ineta Lipša, utiliza marcos metálicos, arreglos florales y pañuelos de seda para trazar conexiones entre la subcultura queer local y los diarios del escritor letón Kaspars Irbe, quien documentó encuentros clandestinos durante el régimen soviético
Catalina Bauer (Buenos Aires, 1976) explora los procesos colectivos, el azar y la repetición como elementos esenciales de su obra. Su práctica
combina materiales accesibles y reciclados, como cuerdas, hilos y fibras, cuestionando las nociones tradicionales de autoría y producción artística. En esta ocasión presentamos el video Soñé que era una fábrica de hilados (2015), una animación creada durante una residencia en Leipzig, Alemania. Inspirada en el movimiento y la coreografía de artistas como Yvonne Rainer y Trisha Brown, la obra narra un sueño donde un hilo emerge del cuerpo de la artista y se convierte en un tejido danzante que la envuelve. Esta pieza da cuenta de su interés por la creación como un proceso compartido, donde lo manual y lo performativo convergen, invitando al espectador a participar en la construcción de significados desde la materialidad del hilo.
Finalmente, Mónica Bengoa (Santiago, 1969) desarrolla una obra en la que utiliza medios manuales y técnicas tradicionales para transformar imágenes comunes en objetos cargados de significado estético y poético. Bengoa presenta dos obras en la itinerancia: Cinco cores y Juan en el Estrecho. Cinco cores nace durante una residencia en Portugal, donde la artista descubrió el burel, un tejido de lana utilizado por los pastores de la Serra da Estrela. A partir de ese material, crea una obra compuesta por cinco capas cosidas a mano que reproducen una fotografía de las terrazas escalonadas del Duero, explorando el vínculo entre paisaje, memoria y materialidad. Juan en el Estrecho es parte de un proyecto de intercambio entre Chile y Portugal en conmemoración de los 500 años de la circunnavegación de Magallanes. En esta obra, Bengoa cala un texto de Antonio Pigafetta sobre un paño de burel, documentando la instalación en el Parque del Estrecho de Magallanes como una reflexión sobre historia, colonialismo y paisaje.
Entre tradición y modernidad: El arte textil como lenguaje del presente
La Bienal de Arte Textil se ha propuesto como misión articular y posicionar la escena del arte contemporáneo en Chile. Con exposiciones en Santiago, Temuco y ahora en Talca, el proyecto reafirma su vocación de descentralización y busca acercar estas prácticas a audiencias más amplias, promoviendo un intercambio cultural entre artistas locales e internacionales. La BAT, al integrar piezas contemporáneas con técnicas tradicionales, entiende el arte textil como una forma viva de expresión y reflexión, tanto en la historia cultural como en el presente.
Con una visión amplia, la BAT se plantea como una plataforma permeable, abierta al diálogo entre disciplinas, territorios y temporalidades. Su propuesta invita a imaginar nuevas formas de conexión entre lo artesanal y lo conceptual, entre los saberes locales y las prácticas globales. La BAT se convierte así en un espacio de hibridación, donde los materiales no solo evocan historias pasadas, sino que sugieren futuros posibles. Tal como Piedad Aguilar, directora del proyecto, señala en una entrevista: “creemos en el arte textil como un lenguaje común y cercano, uno que conecta generaciones y resignifica la historia desde la materialidad del presente”.
Esta visión se ha concretado ya en hitos significativos, como la itinerancia realizada en marzo en la Universidad Católica de Temuco, donde se invitó a artistas y artesanos locales a participar en la muestra.
Esta colaboración ejemplifica cómo el arte textil puede ser un vehículo para la integración cultural, permitiendo que lo local dialogue con lo contemporáneo en un intercambio fecundo. En Talca, la itinerancia sigue este mismo impulso, instalándose en la Galería NUGA como un espacio de encuentro y reflexión sobre la materialidad del tejido y su potencial crítico.
Mariano Sánchez González (1995) es historiador e investigador de artes visuales chileno. Actualmente es curador de los Proyectos de Arte en Ch.ACO. Trabaja en el área de curaduría de la Bienal de Arte Textil y forma parte del programa de Arte Contemporáneo y Estudios Compartidos Núcleo de Sagrada Mercancía.
Inscríbete al newsletter de Ch.ACO y Ch.ACO+
Descubre panoramas, actividades culturales, arte, entrevistas, encuentros improbables y +