Septiembre, 2026
En esta conversación, Rocío Douglas, directora de la XIII Bienal Internacional de Artes de Valparaíso, y Henry Serrano, encargado de Programa y Archivo de la Bienal Internacional de Artes de Valparaíso, abordan el presente y la proyección de una de las iniciativas artísticas más importantes en la historia de Valparaíso.
Desde sus respectivos roles, ambos permiten comprender el sentido de esta nueva edición: la recuperación de una memoria artística construida durante décadas, su relación con la ciudad y la necesidad de proyectar ese legado hacia el presente.
La XIII Bienal vuelve a mirar su historia, pero no desde la nostalgia. El archivo, las obras, las distintas generaciones de artistas y los registros de sus ediciones anteriores aparecen como herramientas para pensar nuevamente Valparaíso, activar sus espacios y recuperar su vocación como ciudad vinculada al arte, la creación y la vanguardia.
En esta entrevista, Rocío Douglas y Henry Serrano hablan sobre ese proceso, sobre la programación de la XIII edición y sobre lo que significa recuperar hoy la Bienal Internacional de Artes de Valparaíso.
La Bienal Internacional de Artes de Valparaíso es organizada por la Ilustre Municipalidad de Valparaíso a través de la Dirección de Desarrollo Cultural, la BIAV 2026 la entendemos como una plataforma para la creación, el encuentro y la reflexión en torno a las artes contemporáneas y su relación con la ciudad.
Pero, en el caso de Valparaíso, la Bienal tiene una particularidad muy importante: es parte de la historia de la ciudad. Nació en 1973 y durante más de dos décadas fue un espacio fundamental para las artes visuales, reuniendo a artistas y generando una colección que hoy forma parte del patrimonio artístico municipal.
Por eso, cuando hablamos de la Bienal, no estamos hablando solamente de un evento que ocurre cada dos años. Estamos hablando de una historia, de una memoria artística y también de una oportunidad para preguntarnos qué lugar queremos darle al arte y la cultura en la ciudad que habitamos.
La XIII Bienal se desarrolla bajo el eje: “El Derecho a la Ciudad: Poéticas contemporáneas para habitar lo común”.
La propuesta busca reflexionar sobre nuestra relación con la ciudad y con los espacios que compartimos. Nos interesa preguntarnos cómo habitamos Valparaíso, cómo nos relacionamos en el espacio público, cómo construimos comunidad y qué papel puede tener el arte en esa conversación.
Tiene una relación directa. Valparaíso tiene una profunda historia artística y cultural, y la Bienal forma parte de esa historia. Después de décadas de interrupción, recuperar la Bienal también significa recuperar una memoria que ha sido construida por generaciones de artistas, instituciones y comunidades. Lo importante es que no queremos mirar esa historia con nostalgia, queremos preguntarnos qué hacemos hoy con ese legado.
La memoria nos permite reconocer lo que hemos construido como ciudad, poner en valor nuestro patrimonio y, desde ahí, proyectar el futuro.
Lo que viene es un proceso muy importante de activación de la Bienal.
Uno de los hitos es la exposición “A nuestra herencia no le precede ningún testamento: 12 Obras, 12 Bienales”, que recupera las doce obras ganadoras del Premio de Honor de las distintas versiones de la Bienal.
Pero esta exposición no solamente muestra las obras. También permite acercarnos a documentos, archivos, registros y distintas historias que dan cuenta de cómo la Bienal ha sido parte de la historia política, social, cultural y artística de Valparaíso.
Es una manera de comenzar a poner en valor este patrimonio y de abrir una conversación sobre la importancia de cuidarlo.
La Bienal tendrá distintos componentes que buscan abordar la creación artística desde diferentes dimensiones.
Tenemos el Concurso de Obras, que permite convocar a artistas y continuar una tradición histórica de la Bienal. Las obras seleccionadas formarán parte de la programación y una de ellas recibirá el Premio de Honor, incorporándose a la colección municipal.
También tendremos un Programa Formativo, Residencias Artísticas y Proyectos Curatoriales, además de una programación que busca generar diálogo entre artistas, ciudadanía y territorio.
La idea es que la Bienal no sea solamente algo que se visita, sino también una experiencia que se vive y que genera encuentros.
La invitación es a sentirse parte. A acercarse a las obras, a conocer la historia de la Bienal, a participar de las actividades y a entender que el patrimonio artístico de Valparaíso también nos pertenece.
Queremos que la Bienal salga de los espacios tradicionales y dialogue con la ciudad. Que las personas puedan encontrarse con el arte, pero también preguntarse qué historias hay detrás de una obra, qué relación tiene con Valparaíso y qué nos puede decir hoy. En definitiva, queremos abrir una conversación colectiva.
Creo que una de las grandes particularidades de esta edición es que estamos mirando la historia de la Bienal para proyectarla hacia el futuro
La XIII BIAV se desarrolla bajo el eje “El Derecho a la Ciudad: Poéticas contemporáneas para habitar lo común”, pero al mismo tiempo estamos haciendo un trabajo importante de recuperación de nuestra memoria artística.
Por eso el concepto que acompaña esta edición es:“Nuestra memoria artística para imaginar la ciudad que queremos habitar”.
Nos interesa entender que la memoria no es algo que queda guardado en una bodega o en un archivo. La memoria puede activarse, investigarse, compartirse y ponerse en relación con las preguntas que tenemos hoy como ciudad.
El archivo es fundamental porque ahí encontramos las huellas de la historia de la BIAV.
Hay documentos, fotografías, notas de prensa, correspondencias, catálogos, afiches y distintos registros que nos permiten reconstruir cómo fueron las distintas ediciones de la Bienal.
Pero también aparecen los debates, los contextos políticos y sociales, los artistas y las instituciones que hicieron posible este proyecto.
Por eso, el archivo no es solamente un conjunto de documentos antiguos. Es una herramienta para comprender cómo una ciudad ha pensado y desarrollado su relación con el arte.
Recuperar este archivo es también recuperar una parte del patrimonio cultural de Valparaíso.
La idea es que el archivo no sea algo separado de la programación. Queremos que esa memoria dialogue con las actividades, con las nuevas obras y con las personas que participen de la Bienal.
Un ejemplo muy concreto es la exposición: “A nuestra herencia no le precede ningún testamento: 12 Obras, 12 Bienales”.
Esta muestra reúne las doce obras ganadoras del Premio de Honor de las distintas versiones de la Bienal, pero además incorpora una selección de documentos y registros históricos.
Entonces, las obras no aparecen aisladas. También podemos conocer parte de las historias, los contextos y los procesos que existieron detrás de cada edición.
Eso permite entender que la Bienal no es solamente una sucesión de exposiciones. Es parte de la historia de Valparaíso y la historia del arte del arte mundial.
La XIII BIAV contempla distintos componentes que buscan relacionarse entre sí. Por una parte está el Concurso de Obras, que permite continuar una tradición histórica de la Bienal y sumar nuevas obras a esta historia y a la colección municipal acrecentando su patrimonio artístico.
También está el Programa Formativo, las Residencias Artísticas y los Proyectos Curatoriales, que permitirán generar distintos espacios de encuentro, reflexión y creación.usando a la ciudad como soporte creativo
Desde la programación, el desafío es que estas actividades no funcionen de manera aislada, sino que puedan dialogar armónicamente con el territorio y con las personas que habitan la ciudad.
Porque una ciudad que conoce su historia también puede proyectarse de mejor manera. La Bienal tiene una trayectoria que forma parte del patrimonio artístico de Valparaíso. Recuperarla significa reconocer el trabajo que hicieron generaciones anteriores, pero también asumir la responsabilidad de darle continuidad.
No se trata de volver a hacer la Bienal como se hacía antes. Se trata de preguntarnos qué significa una Bienal hoy, cuáles son las preguntas que tenemos como ciudad y cómo podemos actualizar ese legado.
Una ciudad que tiene una bienal, es una ciudad que ha hecho bien las cosas y tiene algo que mostrar al mundo,
La memoria no nos entrega una fórmula para el futuro, pero sí nos entrega herramientas para imaginarlo.
Porque creemos que Valparaíso necesita recuperar y proyectar sus capacidades culturales y vocación de vanguardia
La ciudad tiene una historia artística enorme, pero también tiene desafíos importantes. En ese contexto, el arte y la cultura pueden ser herramientas para generar encuentro, activar espacios y construir nuevas formas de relacionarnos con nuestro territorio.
La Bienal no pretende resolver por sí sola los problemas de la ciudad, pero sí puede abrir espacios para imaginar, dialogar y crear.
Y creemos que eso también es parte del Derecho a la Ciudad: tener la posibilidad de participar de la vida cultural, encontrarse en los espacios comunes y ser parte de la construcción simbólica del lugar donde vivimos este modo reconstruir el protagonismo de esta ciudad a nivel mundial recuperando la noción de referente en américa latina como un lugar de creatividad progreso y vanguardia.
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