Ch.ACO

25 años de arte contemporáneo con Ana María Matthei

La gestora cultural Ana María Matthei, fundadora y directora de Arte Al Límite, cumple 25 años impulsando el arte contemporáneo en Chile y proyectándolo internacionalmente. Su plataforma editorial, con 111 ediciones impresas hasta la fecha, ha llevado retratos de artistas y contenido especializado a ferias internacionales, así como a espacios de archivo y lectura en Chile, dando visibilidad a creadores de todo el mundo. En 2024, con la apertura del Museo Arte Al Límite, Matthei consolidó un espacio donde el arte no solo se visibiliza, sino que se documenta para la posteridad, se vive y se conserva.

En esta trayectoria, su rol no se ha limitado a la gestión cultural. Como coleccionista, integrando un acervo propio con obras de artistas que han participado activamente en las revistas impresas de Arte Al Límite, también acompaña a los artistas en sus carreras y procesos creativos. Coleccionar no es solo adquirir obras: es apoyar procesos, acompañar trayectorias y comprometerse con el tiempo del arte. Esta dimensión personal me mantiene cerca de los artistas y de las preguntas reales que atraviesan la producción contemporánea”, comenta Matthei en esta entrevista.

Este 2026, el Museo Arte Al Límite continúa visibilizando el arte contemporáneo con Ellas, en Foco, muestra curada por Marisa Caichiolo. La exposición propone una lectura de la fotografía desde la mirada femenina, destacando qué sucede cuando las mujeres están en el origen de la creación, la colección y la curaduría. Con 34 obras, la muestra coloca a las mujeres en el centro del ecosistema artístico, tanto como creadoras y coleccionistas, participando activamente en el desarrollo del circuito del arte.

Fachada Museo Arte Al Límite.

 

Hoy, en su 25° aniversario, Arte Al Límite participa en Ch.ACO 16 con una instalación interactiva de la artista española Ana Marcos, diseñada para vivirse en primera persona. La obra invita a reflexionar sobre identidad digital, vigilancia y nuestra relación con los sistemas tecnológicos que nos observan, y refleja, según palabras de Ana María Matthei, el compromiso de la plataforma con la investigación, la circulación y la comunidad del arte contemporáneo chileno.

Arte Al Límite cumple 25 años en un contexto cultural muy distinto al de sus inicios. ¿Qué intuición o necesidad sentiste en ese momento que hoy ves confirmada?

Al comenzar, la intuición fue clara: hacía falta una plataforma que documentara, conectara y diera continuidad a la escena del arte contemporáneo en Chile, más allá de los momentos puntuales. Una necesidad de crear memoria, generar contexto y ofrecer un espacio donde artistas, curadores, coleccionistas e instituciones pudieran dialogar con profundidad. Hoy esa necesidad está más confirmada que nunca: en un ecosistema acelerado, el valor de registrar, investigar y sostener conversaciones sigue siendo fundamental para que el arte tenga proyección real.

¿Cómo ha cambiado tu propia mirada sobre el arte contemporáneo en estos 25 años?

Ha cambiado en complejidad y en apertura. Antes miraba el arte contemporáneo principalmente como un territorio de lenguajes y escenas; hoy lo veo también como un campo de responsabilidad cultural, de mediación y de construcción de sentido público.

En estos 25 años he aprendido a valorar todavía más los procesos: el tiempo del taller, la investigación, los contextos sociales y políticos que atraviesan las obras, y también la importancia de generar plataformas que no solo “muestren”, sino que acompañen y profundicen. Mi mirada se volvió más atenta a lo colectivo: a redes, alianzas y a cómo el arte se sostiene en comunidad.

Arte Al Límite y Ch.ACO han convivido en la escena del arte contemporáneo chileno durante años similares. ¿Cómo describirías esa relación en el tiempo?

La describiría como una relación muy cercana y de muy buena colaboración, que ha crecido en paralelo con la consolidación de la escena contemporánea chilena. Hemos convivido durante años similares y, en ese recorrido, ha habido respeto y diálogo constante.

Ch.ACO ha sido un espacio clave de encuentro y visibilidad, y desde Arte Al Límite hemos aportado con investigación, registro editorial y lectura crítica del contexto local. Esa complementariedad ha permitido que ambos proyectos se fortalezcan desde lugares distintos, pero conectados.

El cruce principal entre ambos proyectos radica en que funcionan como plataformas de articulación. Conectan agentes, generan circulación y contribuyen a la construcción de la escena. Mientras la feria activa el encuentro directo entre obra, público, mercado e instituciones, el medio editorial aporta continuidad mediante la creación de contexto, la investigación, el archivo y el relato. Hoy esa relación se nutre mutuamente, ya que una feria necesita profundidad y memoria, mientras que un medio debe mantenerse conectado con el pulso vivo del presente. Cuando estas dimensiones se encuentran, el ecosistema crece, se visibiliza, se comprende mejor y puede proyectarse hacia afuera con mayor claridad.

Ana María Matthei en Museo Arte Al Límite.

 
Arte Al Límite llega a 111 ediciones impresas, en un contexto marcado por la crisis de los medios en papel en Chile. ¿Qué significa para ti alcanzar este número y seguir adelante?

Es un hito enorme y, al mismo tiempo, un acto de convicción. Llegar a 111 ediciones impresas significa que hemos logrado sostener un proyecto que no es solo publicación. También es archivo cultural, registro de época y testimonio de una escena.

En un contexto complejo para el papel, seguir adelante es reafirmar que lo impreso todavía tiene un valor único: la permanencia, la colección, la consulta, el objeto que queda. Y también es una manera de decir que seguimos apostando por el arte con una mirada de largo plazo, combinando formatos y adaptándonos, pero sin perder el corazón del proyecto.

Desde 2024, el Museo Arte Al Límite marca una nueva fase para ustedes. ¿Qué necesidad viene a responder esta institucionalización? ¿Qué desafíos implica pasar de un medio especializado a un espacio museal?

El museo responde a una necesidad natural de etapa.  Después de años de producir contenido, registrar y conectar, surge el deseo de dar un lugar físico a esa memoria y a esa conversación; un espacio donde el arte no solo se documente, sino que se experimente, se programe y se cuide. El desafío principal ha sido pasar de la lógica editorial —que organiza y narra— a la lógica museal —que conserva, exhibe, educa y dialoga con públicos diversos—. Esto implica nuevas responsabilidades, desde programación sostenida, hasta mediación, equipos, colección, financiamiento, estándares y una relación más directa con la comunidad. Es un crecimiento que exige estructura, pero abre un horizonte potente.

Además de tu papel de gestora, te has posicionado en el mundo del arte en Chile como coleccionista. ¿Cómo dialoga esa dimensión personal con tu rol como gestora cultural y directora de un medio especializado?

Dialoga desde la coherencia y desde la responsabilidad. Coleccionar no es solo adquirir obras: es apoyar procesos, acompañar trayectorias y comprometerse con el tiempo del arte. Esa dimensión personal alimenta mi rol de gestora porque me mantiene cerca de los artistas y de las preguntas reales que atraviesan la producción contemporánea.

Al mismo tiempo, exige límites claros: ética, transparencia y una mirada institucional que cuide el proyecto más allá de lo personal. Cuando ese equilibrio está bien cuidado, ambas dimensiones se potencian: una aporta sensibilidad y compromiso; la otra, estructura y visión pública.

 

¿Qué crees que necesita hoy la escena del arte contemporáneo chileno para seguir consolidándose internacionalmente?

Se requiere continuidad y una estrategia a largo plazo que contemple la circulación internacional de manera sostenida, más allá de hitos aislados, así como la construcción de redes y alianzas con instituciones, ferias, residencias y curadores fuera de Chile. Es fundamental también brindar apoyo estructural a artistas y galerías para que puedan producir, investigar y viajar, junto con profesionalizar la escena mediante el registro crítico, documentación bilingüe, publicaciones y catálogos. 

Es muy importante combinar identidad local con capacidad de diálogo global, llevando lo propio sin simplificarlo y siempre con contexto y solidez.

 

                                                              

Entrevista por Javiera Paz Fernández. 

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