Chile · Arte Contemporáneo

Arte Impreso

Por Camila Opazo, curadora del programa NAVE DE EDICIONES.

La publicaciones han sido un espacio controversial a lo largo de la historia de la humanidad. Es el objeto que contiene, resguarda, hace permanente y re-visitable el pensamiento y el imaginario humano, transformándose en el principal formato de conservación de los movimientos de vanguardia y revoluciones políticas y culturales.

Dentro del universo de las publicaciones, el libro objeto o libro-arte ha sido una importante veta a investigar. Hay muchas versiones de cuando se manifiestó por primera vez; algunos nombran los escritos de da Vinci, otros la Caja Verde de Duchamp. Pero lo que sí podríamos afirmar, es que la importancia del libro-objeto se manifiesta en la década de los sesenta y esta está totalmente relacionada con su idoneidad como estrategia de difusión y democratización del arte. El tener un costo inferior al de una obra y su versatilidad creativa, le ha permitido lograr altas cotas de público.

Esto se puso en cuestionamiento en los años noventa con la llegada de la era digital, época en la que el mundo pensó que el libro como objeto había llegado a su fin, así como también se postuló sobre la pintura. Ambas disciplinas pensaron ser relegadas a la categoría de antiguos. La lucha por la idea de la democratización generó varios conflictos en el medio editorial, y fue en ese minuto donde el libro-objeto volvió a interrumpir la escena uniendo los pensamientos de piezas únicas con el objetivo de parar un consumismo desenfrenado. A partir de eso, lograron la presencia del consumo con una inflexión; en la relación de pertenencia entre el lector y la publicación. Luego de esto, en 2013 se vivió un estancamiento del 25% de los libros digitales, lo que permitió generar una nueva y desafiante problemática estetica para los editores.

Me parece interesante unir esta breve historia del libro objeto versus el libro digital para hacer una analogía con el actual crecimiento de las distintas sociedades que han propiciado los movimientos intrafronterizos de los artistas, más no necesariamente de las obras de arte. La exigencia de la simultaneidad y de la rapidez de la imagen ya no atañe sólo a lo digital. Se ha hecho cada vez más importante la vuelta al papel, al archivo y la proyección de la memoria frente a la realización del arte contemporáneo como actual y futuro foco de estudio.

Es por esto que la publicación como “objeto” de viaje se ha vuelto una disciplina fundamental para los diálogos de las artes. Hoy en día el libro de artista nos permite identificar una obra donde se pueden depositar diferentes técnicas, expresar uno o varios conceptos de forma lineal con diferentes herramientas de discurso visual y rítmica de lectura. Esto permite obtener una obra en reducido formato, la que se puede guardar dentro de una maleta y ser llevada hacia otro sitio, propiciando la inicial idea de la democratización de las artes visuales y la actual necesidad de simultaneidad. Editoriales como Popolet, FLACH, Alias, entre otras, serán los invitados de esta versión, quienes pondrán sobre sus mesas ejemplares que acompañan esta teoría.

Por otra parte nos enfrentamos también a la publicación como objeto: publicaciones con directrices llevadas hacia las revistas, fanzines, bookzines, entre otros, que se han transformado en el nuevo centro de propuestas, tanto visuales como intelectuales. En varias de las actuales publicaciones de periodicidad determinada, encontramos expuesto el concepto general que evoca a diferentes artistas y obras creando una línea de pensamiento y nuevas preguntas en base a un contexto determinado. La transportabilidad de este tipo de publicaciones permite generar en diferentes puntos del mundo conversaciones en torno a la idea, propuesta que complementada con la diversidad de artistas publicados genera una rápida proliferación de la visualidad de diferentes contextos. Para esto contaremos con ejemplos como Revista TONIC, Revista Mármol, Revista Artnexus, donde podremos ver ejemplificado el ejercicio del planteamiento de conceptos como coleccionismos, artes, diseño, patrimonio, y procesos de producción latinoamericano, entre otros.

En ambos casos, el viaje de la publicación se remite al nuevo formato de trasladar una obra de arte, conceptos e investigaciones actuales del campo de las artes visuales, diseño y patrimonio proponiendo una transversalidad de espectadores e incentivando una apertura de las diferentes disciplinas a las más variadas regiones del mundo.